El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) subrayó que México requiere hacer una serie de ajustes que además de fortalecer las finanzas públicas, de manera conjunta permitan sentar las bases de un entorno en el que las empresas y personas tengan la capacidad de desarrollarse eficientemente.
Lo anterior, fomentando la competitividad y la productividad que requiere el país.
En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) abundó que los ajustes deben ser acompañados de una adecuada regulación, de una sana competencia y de un entorno fiscal competitivo.
“También, por supuesto —y quizá sea lo más importante—, de un estado de derecho que dé certidumbre a la sociedad y a los emprendedores”, expuso.
Según el Centro, en un entorno como este, las empresas (principalmente las formales) tendrían una mayor posibilidad de aumentar el empleo de calidad con ingresos suficientes para mejorar el bienestar de las familias.
“Es claro que esta es la mejor forma de reducir los niveles de pobreza”, agregó el CEEPS, el cual resaltó que la capacidad de generación de empleo formal comienza a verse afectada de manera importante.
Las cifras más recientes del IMSS, durante junio, el total de trabajadores afiliados a este Instituto se redujo en 29,555 registros, acumulando dos meses consecutivos con un comportamiento similar. Es decir, en mayo y junio se acumuló la pérdida de 54,758 empleos registrados.
En este entorno, resaltó que las expectativas de crecimiento económico anticipan un desempeño con mayor debilidad, ya que mientras que para todo el presente año los especialistas prevén un crecimiento de solo 2.0%, para 2025 pronostican uno de 1.68%.
“Lo preocupante es que para más adelante las expectativas siguen deteriorándose, ya que el consenso anticipa que el debilitamiento de la actividad económica se prolongará por varios años.
“Para los próximos diez años los especialistas prevén un crecimiento promedio anual de solo 2.0%, el mismo que en los últimos 30 años”, acentuó.
El CEESP alertó además que la coyuntura se complica dada la resistencia a la baja que mantiene la inflación y, por ende, a la política monetaria restrictiva que mantiene el Banco Central.
En materia de finanzas públicas, añadió, los resultados son razonables en lo agregado. Aunque en su composición hay aspectos cuestionables.
Sobre esto, el Centro retomó que en el periodo enero-mayo los ingresos totales aumentaron a una tasa anual de 5.4% en términos reales. Llama la atención que la recaudación por IVA creció 3.9%, lo que sugiere que el consumo aún no se reactiva.
En el caso del gasto público, dijo, se aprecia un incremento de 17.3% anual en el lapso enero-mayo, debido a la importante asignación de recursos a los programas y proyectos insignia del gobierno.
“Pareciera que el gasto público ha privilegiado criterios más bien políticos, primordialmente con proyectos del gobierno cuya rentabilidad no se ha comprobado y persisten muchas dudas sobre sus beneficios sociales y con programas de transferencias carentes de incentivos para la movilidad social y sin mecanismos para romper los ciclos de preservación de la pobreza de los segmentos sociales más necesitados.
“Será importante que, con el resultado de las elecciones presidenciales, la nueva administración se ajuste hacia programas que realmente tengan una rentabilidad social y productiva que contribuya a un mayor crecimiento y bienestar”, concluyó.
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