La economía mexicana puede recibir remesas familiares por 61,000 millones de dólares (mdd) al cierre de 2025, cifra que representará una caída de 5.8% en relación con el volumen de remesas que llegaron al país el año pasado.
Así lo estimó el área de Análisis Económicos de BBVA, al considerar que esta caída se explicará principalmente por una menor participación laboral de los mexicanos en la economía de Estados Unidos.
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“Las remesas llevan 20 meses con incertidumbre, desde noviembre de 2023, derivado de una mejor inserción de nuevos migrantes mexicanos al mercado laboral estadounidense”, aseguró Carlos Serrano Herrera, economista en Jefe de BBVA México.
En conferencia de prensa conjunta con el Consejo Nacional de Población (Conapo), para presentar el “Anuario de migración y remesas 2025”, Carlos Serrano consideró que las recientes políticas migratorias del gobierno de Estados Unidos y la apreciación del peso mexicano “solo son factores complementarios que afectan el flujo de remesas hacia Mexico”.
Sobre el comportamiento esperado de las remesas familiares para este año, el experto descartó que una caída de 5.8% pueda considerarse como un evento catastrófico.
“No quiero minimizar el problema. No es catastrófico desde una perspectiva macroeconómica, no es que vaya a haber un problema de falta de divisas para el país, pero sí hay que señalar que hay familias, sobre todo en los estados con mayor dependencia, que pueden tener afectaciones en el consumo”, aseguró Serrano Herrera.
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A nivel nacional, las remesas familiares representan un monto equivalente a 3.5% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, pero en las entidades más pobres, la proporción es aún mayor. Por ejemplo, las remesas tienen un valor de 14.6% del PIB de Chiapas, de 14% de Guerrero y de 11.2% de Michoacán, lo que evidencia la importancia que tienen estos recursos en los ingresos totales de la población.
Esta semana, el Banco de México (Banxico) dio a conocer que los flujos de remesas familiares hacia nuestro país alcanzaron en el primer semestre del año un monto de 29,576 millones de dólares (mdd), lo que implicó una caída de 5.56% en relación con el mismo lapso de 2024.
Solamente en el mes de junio, ingresaron unos 5,201 mdd, esto es una disminución de 16.2% contra igual mes del año anterior.
En su exposición, Carlos Serrano descartó que, por sí mismas, las políticas migratorias más estrictas del gobierno estadounidenses hayan sido tan relevantes para explicar este comportamiento, ya que los países centroamericanos que también captan remesas familiares no han observado caídas en su recepción de dinero, sino que al contrario, han aumentado.
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En este sentido, el experto insistió en que la población trabajadora migrante, de origen mexicano, no ha crecido y se ha estacionado en un volumen de 12 millones de personas.
“Lo que fundamentalmente explica que las remesas ya no estén subiendo tanto, es que la población mexicana ya lleva mucho tiempo estancada en estos niveles de 12 millones”, aseguró Carlos Serrano.
Asimismo, el experto descartó que el impuesto de 1% que aprobó el Poder Legislativo estadounidense a las transferencias de remesas familiares pueda afectar significativamente los montos de dinero que llegan a México.
Lo anterior, debido a que el gravamen se aplicará a los envíos de dinero en efectivo, mientras que las transferencias por cuentas bancarias o tarjetas de crédito y débito estarán exentas.
Actualmente, 85% de los migrantes tiene cuentas bancarias en Estados Unidos, de ahí que tienen posibilidades de mandar dinero a sus familiares sin pagar la tasa de 1%.
(Con información del diario El Universal)
GC





