El ajuste a la baja de las expectativas de crecimiento evidencia un entorno de incertidumbre que limita la inversión, afecta el crecimiento económico y repercute en el bienestar de los hogares, advirtió el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) señaló que, aunque algunos indicadores de la economía mexicana comienzan a mostrar señales de un mejor desempeño durante el segundo trimestre, aún no existen indicios claros de que esa mejoría pueda prolongarse hacia la segunda mitad del año.

La evaluación se dio después de que la semana pasada el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) difundió los resultados de la oferta y demanda global correspondientes al primer trimestre del año.

Con base en esa información, el CEESP indicó que, por el lado de la demanda, el principal factor detrás del debilitamiento de la actividad económica fue la inversión, que registró una caída trimestral de 1.9% y una disminución anual de 3.0%, con lo que acumuló seis trimestres consecutivos con variaciones anuales negativas.

El organismo destacó que uno de los aspectos más preocupantes es que el deterioro de la inversión, y particularmente de la economía en general, tiene su origen en el significativo debilitamiento de la inversión privada, situación que responde, en buena medida, a un entorno de elevada incertidumbre. Entre los factores internos mencionó un débil estado de derecho y problemas de inseguridad pública, mientras que entre los factores externos ubicó temas relacionados con el comercio exterior y la ratificación del T-MEC.

Durante el primer trimestre del año, la inversión privada se contrajo 3.5% respecto al trimestre previo y 4.5% en comparación anual, lo que implica que permanece en terreno negativo prácticamente desde finales de 2024.

“Evidentemente esto es preocupante puesto que la inversión privada se traduce en un aumento del acervo de capital del país que es fuente fundamental de la productividad laboral y, por ende, del empleo formal y mejor remunerado”, indicó el Centro.

En contraste, la inversión pública registró un crecimiento trimestral de 7.9%, lo que permitió un avance anual de 6.7%, su primer incremento después de cuatro trimestres consecutivos con variaciones anuales negativas de dos dígitos.

No obstante, el organismo del CCE señaló que, si bien ese comportamiento parecería indicar una aceleración del gasto público en inversión durante los primeros meses del año, las cifras de la Secretaría de Hacienda muestran un panorama distinto. De acuerdo con esos registros, el gasto en inversión física se redujo 15.6% anual durante el primer trimestre, mientras que la información más reciente indica que en el periodo enero-abril la caída fue de 18.4%.

Otro de los componentes relevantes para el crecimiento, el consumo privado, también mostró señales de debilitamiento. Durante el primer trimestre registró una disminución de 0.8%, la primera en los últimos cinco trimestres. En términos anuales avanzó 2.4%, luego de haber crecido 3.8% un trimestre antes.

Por su parte, el consumo de gobierno aumentó a una tasa trimestral de 1.6% y anual de 3.3%, comportamiento que refleja, en buena medida, un mayor gasto corriente por parte del sector público.

En cuanto al sector externo, las cifras muestran que durante el primer trimestre las exportaciones de bienes y servicios crecieron 0.8% respecto al trimestre previo y 1.5% a tasa anual. En el mismo periodo, las importaciones aumentaron 2.2% trimestral y 16.0% anual.

“Si bien la actividad exportadora tuvo una incidencia positiva en el crecimiento del PIB, el mayor avance de las importaciones compensó ese efecto”, subrayó el CEESP.

El organismo recordó que, previo a la publicación de estos datos, el Inegi informó que, con cifras ajustadas por estacionalidad, el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo 0.6% en el primer trimestre respecto al periodo previo, mientras que en términos anuales apenas avanzó 0.4%.

Ese desempeño derivó en una revisión a la baja de las expectativas de crecimiento para este año. En ese contexto, el Banco de México redujo su estimación de crecimiento para 2026 de 1.6% a 1.1%, al tiempo que el pronóstico promedio de los especialistas del sector privado pasó de 1.4% a 1.1%.

Para el CEESP, el ajuste de las previsiones de crecimiento pone de manifiesto un entorno de incertidumbre que continúa inhibiendo la inversión, el crecimiento económico y el bienestar de los hogares.

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