La economía de México podría crecer por arriba de 2% este año; sin embargo, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) considera que, aunque se concrete dicho avance, no representa necesariamente una reactivación sólida.

Lo anterior, porque hay algunos indicadores adicionales que muestran nuevamente indicios de un debilitamiento de la actividad económica.

En ese sentido, en su análisis económico ejecutivo semanal, destacó que, en días pasados, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) dio a conocer que en el lapso enero-mayo la recaudación tributaria sumó 1,922 miles de millones de pesos, un incremento de 2.7% anual. El porcentaje es relativamente cercano al crecimiento de la economía en los primeros tres meses.

No obstante, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) pidió considerar que en cada uno de los primeros cinco meses del año, la recaudación tributaria ha estado por debajo de lo previsto.

Esto podría ser resultado de la sobre estimación de los ingresos públicos que se espera como resultado del optimismo con el que se elaboró el paquete económico 2023 -aunque hay que reconocer que también puede deberse a inexactitudes del calendario propuesto por el gobierno-“.

Por otro lado, señaló que la evolución de la recaudación del ISR, que provee más de la mitad del total, refleja de mejor manera la intensidad de la actividad económica y su comportamiento sugiere una desaceleración, especialmente en mayo.

Al respecto, destacó que su incremento anual real acumulado ha caído desde febrero y llegó a 2.9% en enero-mayo, pero la cifra implícita para mayo en particular tuvo una caída de 1.8%.

“Como se ha señalado, el debilitamiento de los ingresos públicos entre enero y abril ha coincidido con caídas en el gasto público en esos meses. Preocupan las reducciones anuales en términos reales de las erogaciones de las secretarías de Salud, -24.8%, y Educación, -7.6%. 

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“Pero también se ha reducido el gasto de las dependencias y entidades que han gozado de la preferencia gubernamental, como Trabajo y Previsión Social (-39.9%), Energía (-66%), Turismo (-50.8%), Bienestar (-1.7%), Pemex (-6.9%) y CFE (-23.8%)”. resaltó.

El CEESP añadió que otro elemento que sugiere una desaceleración es la evolución de los recursos que se canalizan a las entidades federativas y municipios, pues en el periodo enero-abril la suma de participaciones federales y aportaciones a estados y municipios fue 3.1% inferior en términos reales en comparación a igual lapso del año pasado.

Abundó que en el primer cuatrimestre del año, 24 de las 32 entidades y sus municipios registraron disminuciones en los recursos que perciben de la federación.

“Sumado a la posibilidad de una desaceleración económica, ello sugiere que los estados y municipios tendrán que ajustar sus presupuestos a la baja en lo que resta del año”.

Igualmente, acentuó que hay señales de debilitamiento que se comienzan a percibir en la evolución del consumo, de ahí que, en mayo, las ventas de los establecimientos asociados a la ANTAD a tiendas totales registraron una caída anual de 1.7% en términos reales.

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“Es importante señalar que aún si la desaceleración que sugieren las (pocas) cifras disponibles de abril y mayo se materializa, es probable que el crecimiento de la economía para todo el año supere el 2.0%.

“Pero ello no implica necesariamente una reactivación sólida o continua de la actividad económica”, concluyó el CEESP.

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