El Banco de México (Banxico) recortó su previsión de crecimiento para la economía nacional a 0.1% para 2025, con un intervalo de entre -0.5% y 0.7%; y a 0.9% para 2026, con un intervalo de entre 0.1% y 1.7 por ciento.

Según el banco central, el ajuste se debió contexto de debilidad de la actividad económica, a lo que se suman los “significativos retos para la economía global por el cambio de política comercial en Estados Unidos”.

En su Informe Trimestral Enero – Marzo, abundó que el balance de riesgos para el crecimiento de la actividad económica a lo largo del horizonte de pronóstico presenta un marcado sesgo a la baja con riesgos como el que se intensifique el actual ambiente de incertidumbre relacionado con las políticas que pudieran implementarse en Estados Unidos, particularmente en lo comercial, o con factores idiosincráticos, “y que ello incida adversamente sobre la demanda externa y el gasto en consumo e inversión de nuestro país”.

Otro elemento que podría impactar negativamente en la economía mexicana es que el crecimiento de Estados Unidos sea menor a lo esperado como consecuencia de factores cíclicos o de las propias políticas implementadas en ese país.

Lo anterior, porque sería en detrimento de la demanda externa que enfrenta México.

Igualmente le afectaría que se materialicen episodios de volatilidad en los mercados financieros nacionales o internacionales o un escalamiento de diversos conflictos geopolíticos en distintas regiones del mundo repercuta adversamente en la economía global en general o en los flujos de comercio internacional en particular.

Asimismo, la economía podría desacelerarse más o contraerse si la reducción del gasto público resultante de la consolidación fiscal anunciada llega a tener un mayor efecto sobre la actividad económica.

Los fenómenos meteorológicos tales como temperaturas extremas, ciclones o sequías también podrían afectar.

Impulsos

De forma contraría, podrían concretarse eventos o situaciones que resulten en un impulso para el crecimiento económico, como que la información relativa a la política comercial de Estados Unidos vaya reduciendo la incertidumbre y apuntando a una resolución favorable que beneficie la actividad económica de la región.

También sería positivo que la economía estadounidense creciera más de lo esperado y que ello favorezca la demanda externa que enfrenta México.

De acuerdo con Banxico, el PIB podría crecer más si —bajo las condiciones arancelarias vigentes— los exportadores mexicanos logran transitar hacia un mayor aprovechamiento del T-MEC y que ello les permita incrementar el volumen comerciado bajo trato arancelario preferencial.

De la misma forma, le sería benéfico que el trato arancelario diferenciado para algunos bienes en comparación con otros países impulse su competitividad en el mediano plazo.

Además, en el marco del T-MEC, la reconfiguración global en los procesos productivos podría darle un impulso mayor a la inversión.

Ayudaría también que el gasto público resulta en un mayor impulso a la actividad económica que el anticipado.

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