La prórroga de 90 días para la entrada en vigor de los aranceles de 30% para las importaciones desde México que no cumplan con el T-MEC tiene implicaciones positivas, pero también puede representar consecuencias negativas para México, de acuerdo con Grupo Financiero Base.

En un análisis, la institución financiera mencionó que entre los aspectos positivos resalta que esta medida refleja un entendimiento entre los gobiernos de México y Estados Unidos, lo que fortalece la percepción de México como un socio estratégico.

Lo anterior podría derivar en un trato comercial diferenciado a futuro, benéfico para la economía mexicana.

Otro punto favorable es la posibilidad de un descuento para el contenido automotriz producido en Norteamérica. De confirmarse por parte de Estados Unidos, este ajuste beneficiaría a la industria automotriz mexicana, que junto con los sectores del acero y aluminio, ha sido uno de los más afectados por los aranceles aplicados con mayor rigor en los últimos meses.

Grupo Financiero Base también subrayó que el compromiso de México —según lo declarado por el presidente Donald Trump— de eliminar barreras no arancelarias en sectores estratégicos como el energético, representaría una señal positiva para el clima de inversión. Este avance podría incentivar la llegada de capital y fortalecer el crecimiento económico de largo plazo en el país.

No obstante, al igual que las ventajas que puede suponer la prórroga, también persisten riesgos importantes para el país, como es el hecho de que se mantiene la incertidumbre sobre el rumbo de la relación comercial con Estados Unidos.

Según Banco BASE, dicho elemento sigue siendo un factor que genera cautela entre los inversionistas, sobre todo porque es una situación que podría extenderse hasta 2026, cuando se realice la revisión del T-MEC, prevista para julio de ese año.

Además, existe la amenaza latente de una aplicación más estricta de los aranceles bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, lo cual podría impactar de forma significativa las exportaciones mexicanas.

En caso de que Estados Unidos decida aplicarlos con mayor severidad, el crecimiento económico del país podría desacelerarse, incrementando el riesgo de una recesión.

Con este panorama, la economía mexicana enfrenta un entorno de oportunidades, pero también de elevada volatilidad e incertidumbre en el ámbito comercial internacional.

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