El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) reconoció que, aunque la economía mexicana cerró el primer año de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum con debilidad y expectativas limitadas, los recientes esfuerzos de las autoridades comienzan a reflejarse en una leve mejora de la confianza.
En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) advirtió que aún se observa un entorno económico frágil, influido tanto por factores externos, como el impacto de la política comercial de Estados Unidos, como por elementos internos, entre ellos la incertidumbre derivada de la reforma judicial y los altos niveles de violencia, inseguridad e impunidad, que continúan afectando el estado de derecho.
“No obstante, tal parece que comienzan a percibirse indicios de una modesta mejora en los niveles de certidumbre, aun cuando prácticamente todos los indicadores económicos continúan mostrando debilidad al inicio del segundo semestre del año”, señaló el CEESP.
En ese contexto, retomó que algunos especialistas y centros de análisis han revisado ligeramente al alza sus previsiones de crecimiento para este y el próximo año y, aunque estas proyecciones siguen por debajo de las metas oficiales, el ajuste refleja una “ligera mejora en la confianza”.
El CEESP advirtió que el actual ritmo de crecimiento podría ser inferior al de la población, lo que implicaría una disminución del PIB per cápita y, en consecuencia, un deterioro en la calidad de vida, poniendo en riesgo los objetivos del Plan México de reducir pobreza y desigualdad.
“Para lograr un ritmo de crecimiento elevado y sostenido, se deben considerar avances significativos en materia de la política sobre comercio exterior y los problemas de inseguridad, que permanecen como los principales factores que pueden limitar el crecimiento”, indicó el organismo.
Para el CEESP, otro tema relevante en este contexto es la infraestructura, que hasta ahora sigue siendo castigada en el gasto público. De hecho, en el periodo enero-agosto de este año la inversión física muestra una caída anual de 33.7% en términos reales.
De cara a 2026, se prevé un repunte de 10% en la inversión, aunque el Centro enfatizó que los proyectos prioritarios deberán ser socialmente rentables y acordes con el crecimiento económico esperado.
El análisis también resaltó que la solidez de las finanzas públicas es esencial para sostener la estabilidad y el bienestar de los hogares.
“Una asignación eficiente del gasto es indispensable para estimular el crecimiento”, puntualizó.
Asimismo, mencionó que aunque los esfuerzos de consolidación fiscal avanzan, la necesidad de recursos continúa creciendo ante los programas y proyectos prioritarios del gobierno.
Abundó que, hasta agosto, la deuda pública alcanzó 17.9 billones de pesos, con un costo financiero de 820 mil millones, equivalente al 13.8% del gasto total, y advirtió que, de mantenerse esta tendencia, al cierre de 2026 la deuda podría llegar a 20.3 billones de pesos, con un costo financiero de 1.6 billones, es decir, 15.5% del gasto total, cifra 60% mayor que lo previsto para inversión física.
Para dimensionar el incremento, dijo, en 2018 el pago de intereses representaba 11% del gasto total.
Según el Centro, los resultados más recientes de las finanzas públicas muestran un comportamiento en línea con el objetivo de las autoridades de lograr la consolidación fiscal programada. “Sin embargo, en principio, es un hecho que lograr la meta de un déficit equivalente al 4.1% del PIB para el presente año no es lo más recomendable, sobre todo si viene de una estimación previa de 3.9%”.
Aunque el gobierno atribuye lo anterior a un mayor empleo formal y al alza salarial, el organismo del CCE consideró que obedece a un fortalecimiento en la fiscalización tributaria.
Respecto al gasto público, retomó que disminuyó 3.6% anual, en línea con los ajustes presupuestales previstos. El gasto programable cayó 7.2%, aunque se observó un aumento de 1.8% en desarrollo social, impulsado por el gasto en educación (2.0%) y protección social (5.8%).
No obstante, la reducción del gasto afectó otros rubros clave: salud retrocedió 5.3%, protección ambiental 36.9% y seguridad 7.9%.
La inversión física, elemento central para detonar el crecimiento productivo, volvió a caer 33.7%, lo que, según el CEESP, podría limitar la reactivación económica.
El saldo de los requerimientos financieros del sector público cerró agosto en 17.9 billones de pesos, 1.3 billones más que en el mismo mes del año anterior, reflejando una mayor dependencia del endeudamiento para financiar programas y proyectos gubernamentales.
“Así, concluye el primer año de gobierno con una economía debilitada y expectativas acotadas. Sin embargo, los esfuerzos que muestran las autoridades comienzan a mejorar los niveles de confianza, factor esencial para estimular la inversión”, finalizó el CEESP.
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