El Partido Revolucionario Institucional (PRI) manifestó su disposición a discutir la iniciativa de reforma eléctrica que entregó la semana pasada el presidente Andrés Manuel López Obrador al Poder Legislativo, un proyecto de ley que va en sentido contrario a la reforma energética que este mismo partido impulsó el sexenio pasado y que permitió la apertura de la industria eléctrica al capital privado.

El PRI –que en el sexenio pasado dio su respaldo al entonces presidente Enrique Peña Nieto para promover la reforma energética— manifestó este fin de semana que hará una reflexión y análisis de la propuesta de López Obrador con sus grupos parlamentarios de la Cámara de Diputados.

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El proyecto de ley, que envió el mandatario y que plantea cambios constitucionales, pretende regresar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) su predominancia en el sector, para que se ocupe de producir y despachar 56% de la energía generada en el país y que los privados contribuyan con el 46% restante.

La iniciativa también pretende desaparecer los organismos reguladores como las comisiones Nacional de Hidrocarburos (CNH) y Reguladora de Energía (CRE), así como cancelar los permisos de autoabastecimiento del sector privado y los Certificados de Energía Limpia (CEL), entre otras disposiciones.

Mediante un comunicado, el PRI informó que convocará a foros de discusión y debate sobre el proyecto de ley, a los que también invitará a expertos con conocimiento técnico, empresarios, académicos y otros sectores de la sociedad, con conocimiento del sector.

Los comentarios del PRI contrastan con la cascada de críticas de la iniciativa privada en contra de la iniciativa, al considerarla como un retroceso para la economía nacional, en el sentido de que implicará favorecer las energías fósiles por encima de las renovables, así como violar los acuerdos comerciales que México ha firmado con Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.

La respuesta priista también contrasta con las reacciones del Partido Acción Nacional (PAN), que desde el viernes que se dio a conocer la iniciativa, manifestó su abierto rechazo al proyecto, con el argumento de que no garantizará la producción de energía limpia ni a un menor costo para las familias.

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En aras de sacar adelante su reforma eléctrica, el gobierno federal necesita dos terceras partes de la Cámara de Diputados, esto es 333 o 334 votos aprobatorios. Pero con la actual correlación de fuerzas en la Cámara baja, al partido oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y a sus aliados políticos le hacen falta unos 56 o 57 votos adicionales, ya que se trata de una reforma constitucional.

Actualmente, el PRI tiene 71 lugares en la Cámara de Diputados, con lo que puede contribuir a aprobar la iniciativa. (Con información del diario El Universal)

GC