El presupuesto para 2023 que el Gobierno de México presentará este jueves deberá ser mesurado y responsable en medio de la inflación más alta en dos décadas y un posible estancamiento económico, indicaron analistas.
“La Secretaría de Hacienda debe ser extremadamente mesurada en lo referente al Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2023 y mesurada también en sus pronósticos macro, como el tipo de cambio, el precio de la mezcla mexicana (de petróleo), y el déficit presupuestario”, comentó Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN).
El experto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dijo a EFE que la postura del Gobierno debe ser “extremadamente conservadora” para cuidar el gasto en 2023, pues “no habrá holgura” en los recursos públicos.
Abundó que Hacienda también debe evaluar la inflación y su repercusión en las finanzas públicas, en particular en los apoyos fiscales que el Gobierno ha otorgado para paliar el alza de las gasolinas y otros energéticos.
“Va a ser muy difícil que el Gobierno regrese al subsidio de 100% de los energéticos y, por lo tanto, esto va a provocar que aumenten los precios al productor y que se refleje, por supuesto, en los precios al consumidor”, dijo.
El especialista comentó que, muestra de ello, es la estimación del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el producto interno bruto (PIB) mexicano, que redujo la perspectiva de crecimiento para México en 2023 de 2.5% a 2.1%; aunque mejoró su proyección al cierre de 2022 hasta 2.4% desde 2%.
Panorama complicado
Por otro lado, Héctor Villarreal, vicepresidente para América Latina en el Centro de Estudios de la Economía de la Longevidad (EIDL), advirtió que “se ve complicado” el próximo paquete económico, que contiene los Criterios de Política Económica, la Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto para 2023.
El también profesor investigador del Tecnológico de Monterrey dijo que al Gobierno mexicano no le alcanzan los recursos públicos para solventar todo el pasivo de pensiones, a las que se añaden los programas sociales del presidente Andrés Manuel López Obrador.
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Expresó que también debe permear una perspectiva de cuidar el déficit, el no endeudamiento y no afectar con recortes a presupuestos en sectores esenciales como seguridad, educación y salud.
“Hay dudas muy interesantes sobre el próximo paquete, por ejemplo, qué va a pasar con el subsidio a los combustibles, cómo lo van a proyectar para el 2023 y cómo le va a hacer (el Gobierno) para cuidar déficit, no endeudarse mucho y al mismo tiempo que no se desplome el gasto en temas que son muy sensibles”, resumió.
Villarreal también aplaudió la promesa de la Secretaría de Hacienda de un paquete en el que prive “la responsabilidad”, pero insistió en que “se ve muy feo, se ve bastante apretado el cinturón”.
Prioridades del gobierno
El investigador consideró que el Gobierno federal seguirá con el impulso a sus megaobras, como la Refinería de Dos Bocas o el Tren Maya. Además, descartó que puedan aprovecharse los recursos de obras ya concluidas, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
“Si bien tenemos un sistema fiscal robusto, en el sentido que no se ve que vaya a entrar a una crisis, al Gobierno no le está alcanzando el dinero, entre las pensiones que tiene que pagar, el servicio de deuda y las prioridades que escogió el presidente”, argumentó.
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