El gobierno federal presentó un plan para reducir la dependencia del gas natural importado que consume el país, mediante el desarrollo de las energías renovables y una mayor extracción del energético en territorio nacional.

La estrategia reconoce que el gas natural es clave para el crecimiento económico, pero advierte sobre los riesgos de mantener una alta dependencia del exterior.

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Actualmente, México consume alrededor de 9,000 millones de pies cúbicos diarios, de los cuales apenas 2,300 millones provienen de producción nacional.

Esto implica que cerca de 75% del gas natural consumido en el país se importa, principalmente desde Estados Unidos. De ese total importado, alrededor de 80% llega desde Texas y el resto desde California, lo que concentra el suministro en regiones específicas y eleva la vulnerabilidad ante factores externos.

Dependencia energética y presión externa

En la conferencia de prensa de todas las mañanas de Presidencia de la República, Luz Elena González Escobar, secretaria de Energía, advirtió que esta dependencia expone a México a variaciones en precios internacionales, fenómenos climáticos y tensiones geopolíticas.

“¿Qué problemas causa esta dependencia de gas de importación? Pues hay afectaciones importantes en nuestra soberanía energética… nos hace vulnerables ante modificaciones en el precio internacional”, dijo la funcionaria.

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El gas natural se utiliza principalmente en la generación eléctrica, pero también para actividades industriales, la producción de fertilizantes y el consumo de los hogares.

Su relevancia radica en que ofrece menor impacto ambiental frente a otros combustibles fósiles.

Las proyecciones oficiales anticipan que la demanda de gas natural crecerá cerca de 30% hacia el final del sexenio, debido a la expansión de plantas de ciclo combinado —12 nuevas centrales eléctricas previstas entre 2026 y 2027— y el consumo industrial. De no hacerse nada, este incremento en el consumo del combustible ampliará la dependencia externa.

Soluciones a corto y mediano plazos

Ante este panorama, el gobierno plantea una estrategia con tres ejes: eficiencia energética, expansión de energías renovables y fortalecimiento de la producción nacional de gas.

La meta incluye elevar la generación de energía eléctrica de fuentes renovables del 24% actual a 38% en 2030.

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En materia de producción, se prevé incrementar la extracción de 2,300 millones a más de 4,000 millones de pies cúbicos diarios al cierre del sexenio, con la posibilidad de alcanzar cerca de 8,000 millones en la próxima década.

Para lograrlo, se aprovecharán reservas convencionales y no convencionales, aunque esto implica enfrentar retos ambientales que serán evaluados por un comité de especialistas.

Como se sabe, el concepto no convencional se refiere a los hidrocarburos extraídos mediante la técnica de fractura hidráulica o “fracking”.

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En la conferencia “mañanera”, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó que el país debe guardar el equilibrio entre soberanía energética y la sustentabilidad ambiental.

Sin embargo, aceptó que si no se toman medidas inmediatas, la importación de gas natural seguirá en aumento.

GC