Para las empresas estadounidenses, las decisiones de política pública del gobierno federal, la iniciativa de contrarreforma eléctrica y las trabas para el acceso a energías limpias son un foco de preocupación que frena la inversión en el país, dijo Larrie Rubin, presidente de The American Society of Mexico (AmSoc).

“Creemos que México tiene un gran potencial energético y consideramos que pudiera explotar este gran potencial, pero lamentablemente la contrarreforma no lo permitiría”, dijo el representante de 18 mil empresas de inversión norteamericana en el país.

Una preocupación mayor de las firmas estadounidenses y, en general, de todas las extranjeras, es la falta de energías limpias en el país, señaló.

“Muchas de estas compañías, desde sus consejos directivos, tienen objetivos muy claros y directrices muy formales, donde estipulan que necesitan producir o trabajar con energías limpias; si esto no se le ofrece, pues lamentablemente se les está orillando a que busquen otro destino para su inversión”, comentó durante la firma de un convenio de colaboración con el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

Otra preocupación, añadió,  es que no se han cumplido los contratos establecidos con el gobierno federal. Destacó el caso de Talos Energy, “una empresa texana que tenía un acuerdo con Pemex y la Secretaría de Energía y no se está cumpliendo como fue acordado entre ambas partes”.

“Este tipo de señales hacen que el inversionista analice con profundidad donde quiere poner su dinero”.

Incluso refirió que la inversión que realizó Samsung en Texas por 20 mil millones de dólares para poner una planta de microchips “pudiera haber sido destinada a México y lamentablemente se eligió a Estados Unidos por todo lo que está sucediendo en el país”.

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En su oportunidad, Ángel García-Lascurain, presidente del IMEF, señaló que la iniciativa de reforma eléctrica ha afectado las expectativas de inversión en México, en un momento especialmente delicado y crítico para la economía mexicana.

“La contrarreforma energética es más una estrategia de fortalecimiento del Estado en la economía que una estrategia de desarrollo energético del país”, comentó.

De acuerdo con Rubin, el comercio entre México y Estados Unidos asciende a 600 mil millones de dólares y anualmente crece a tasas de doble dígito.

Sobre la posibilidad de que Estados Unidos otorgue incentivos a la compra de autos eléctricos, dijo que la AmSoc está preocupada y respaldó que México alce la voz por este tema, porque -dijo- tanto éste como la contrarreforma eléctrica van contra el tratado comercial de la región.

FP