El economista en jefe de BBVA México, Carlos Serrano, calificó de positiva la apertura del gobierno federal para analizar el uso de técnicas no convencionales en la extracción de gas natural, al considerar que esta decisión podría fortalecer la seguridad energética del país en un entorno internacional volátil.

Desde su perspectiva, la posibilidad de incorporar herramientas como la fracturación hidráulica representa una oportunidad relevante, al señalar que “México podría beneficiarse de manera muy similar a lo que se ha beneficiado Texas con la explotación del fracking”, particularmente por las similitudes geológicas entre ambas regiones.

El posicionamiento ocurre luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum planteara, en su conferencia matutina, que su administración evaluará nuevas tecnologías para incrementar la producción de gas natural, con la meta de pasar de 3 mil 834 a 5 mil millones de pies cúbicos diarios.

La apuesta forma parte de una estrategia orientada a disminuir la dependencia de importaciones, principalmente desde Estados Unidos.

En ese contexto, la mandataria precisó que el análisis incluirá criterios técnicos y ambientales.

Es el tema del gas no convencional, hay distintas tecnologías, pero lo que estamos planteando es que un grupo de científicos, de expertos en agua, en geología, nos diga si hay tecnología que pueda utilizarse y que no tengan los daños ambientales de las primeras fracturas hidráulicas que se hicieron en su momento en EU, afirmó.

La propuesta contempla que un comité especializado revise alternativas que permitan reducir el impacto ambiental, incluyendo el uso de agua no potable y una menor carga de químicos en los procesos. En paralelo, se prevé que Petróleos Mexicanos (Pemex) asuma un papel central en el desarrollo de yacimientos no convencionales, tanto en el norte del país como en el Golfo de México.

De acuerdo con información oficial, la empresa estatal ha elevado el procesamiento de crudo a 1.5 millones de barriles diarios, al tiempo que reporta una reducción de deuda por 20 mil millones de dólares y un incremento de 34% en su inversión para 2026.

Para Serrano, la experiencia de Estados Unidos ilustra el impacto que puede tener este tipo de tecnología en la balanza energética.

Hoy Estados Unidos tiene una balanza comercial positiva, es autosuficiente en petróleo y en gas natural, y la razón por la cual Estados Unidos es autosuficiente es por el fracking, indicó, tras recordar que ese proceso permitió reducir la vulnerabilidad frente a choques externos.

Cabe mencionar que el análisis se realiza en un momento de alta sensibilidad para los mercados energéticos por el actual conflicto bélico en Medio Oriente.

Al respecto, el economista de BBVA México advirtió que este evento puso en evidencia los riesgos de depender del suministro externo, aunque en el caso mexicano el efecto ha sido limitado debido a que la mayor parte del gas importado proviene de Texas.

En ese mismo frente, consideró que la tregua anunciada en la región representa “una muy buena noticia para la economía global”, debido a que disminuye la presión sobre rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, por donde transita entre 15% y 20% del petróleo mundial, además de volúmenes relevantes de gas natural.

La tensión en esa zona llegó a impactar los precios internacionales de la energía y, de manera indirecta, los alimentos, por su relación con el transporte de fertilizantes. Sin embargo, la expectativa de normalización en el flujo comercial ya se ha reflejado en una caída cercana a 20 dólares en el precio del petróleo, lo que contribuye a aliviar presiones tanto para consumidores como para la economía global.

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