Moody’s Investors Service advirtió este viernes que la maniobrabilidad del próximo gobierno probablemente estará limitada por una posición fiscal debilitada. Además, dependerá de la composición del Congreso.
En su reporte de Perspectivas Macroeconómicas Mundiales 2024-25, la agencia apuntó que, si Claudia Sheinbaum (Morena) gana las elecciones del 2 de junio, es poco probable que se produzcan cambios políticos importantes en los siguientes años.
No obstante, sí enfrentará presiones para seguir apoyando a Petróleos Mexicanos (Pemex), tal y como lo hace el actual gobierno.
“En particular, la capacidad del gobierno para brindar apoyo financiero prácticamente ilimitado a Pemex disminuirá a la luz de las crecientes necesidades de efectivo de la compañía petrolera nacional y las perspectivas de debilitar las finanzas gubernamentales”, expuso la calificadora.
Recorta pronóstico de crecimiento
Cabe mencionar que la calificadora ajustó su pronóstico de crecimiento para México a 2.2%, desde 2.3%, para este año. Para 2025 también modificó su previsión, a 2.0%, desde 2.2 por ciento.
En su reporte destacó que la economía mexicana creció 3.2% en 2023, por debajo del 3.9% de un año antes, aunque, superior al promedio de entre 2000-2019, de 1.8 por ciento.
“Si bien el crecimiento sólido y resiliente de Estados Unidos jugó un papel de apoyo, el enorme desempeño de la economía mexicana en 2023 fue impulsado principalmente por una fuerte demanda interna”, acentuó.
La calificadora abundó que el dinamismo del consumo interno se debió al bajo desempleo y al sólido crecimiento de los salarios reales de los trabajadores formales.
A ello se sumaron los incentivos de la política estadounidense y la relocalización de las cadenas de suministro en Norteamérica, especialmente, para la fabricación de semiconductores y baterías, lo cual estimuló el ‘nearshoring’ y fomentó la inversión, particularmente en construcción no residencial.
No obstante, Moody’s observa deficiencias estructurales relacionadas con infraestructura, obstáculos en políticas públicas y la escasez de agua en centros industriales cercanos a Estados Unidos, que podrían evitar que se materialicen todos los beneficios del nearshoring.
Respecto a la inflación, prevé que cierre el año en 4.2% debido al crecimiento económico, los aumentos en los salarios reales y el gasto relacionado con las elecciones, lo que mantendrá las presiones inflacionarias subyacentes este año.
En ese sentido, considera que el Banco de México mantendrá una postura restrictiva sobre la tasa de interés actual hasta que la inflación se sitúe dentro de su meta, de 3% +/- un punto porcentual.
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