La inversión podría no representar un impulso significativo para el crecimiento del país, indicó el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), el cual pidió tener cautela respecto a las perspectivas económicas para México en los próximos meses y años.
En su análisis económico ejecutivo semanal, retomó que, en mayo, la inversión fija bruta, el principal motor del crecimiento sostenido, registró un incremento mensual de 4.5%, con lo que recuperó lo perdido desde su punto más alto en julio del 2018.
Según el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el resultado podría estar relacionado con el incremento de las obras de ingeniería civil del indicador de producción industrial, y “sería de esperarse que ambos repuntes estén a su vez relacionados con la aparente rapidez que se les imprime a proyectos de inversión prioritarios del gobierno”.
“Si así es, es posible que el repunte de la inversión no represente un impulso significativo al crecimiento del país, dada la falta de evidencia de su rentabilidad económica y social de las inversiones prioritarias del gobierno”, expuso.
Agregó que se debe considerar también que la lentitud en la recuperación de la inversión ha estado evidentemente ligada a la incertidumbre generada por el ambiente político y las preocupaciones por los temas regulatorios, de inseguridad, ausencia de estado de derecho e impunidad.
De hecho, los especialistas del sector privado continúan considerando los problemas de inseguridad pública el principal factor que puede obstaculizar el crecimiento económico.
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Cabe mencionar que, según el reporte especial sobre la gestión de entidades elaborado por Mercator by Citco, México sigue siendo atractivo para las empresas que buscan expandir sus operaciones, pero es una de las economías más costosas y lentas para instalar una empresa.
A lo anterior, el CEESP sumó que, aunque la generación de empleos ha mejorado recientemente, la creación de empleo formal sigue limitada y persiste la precarización del empleo. Además, la informalidad continúa siendo el principal refugio de la población que se integra al mercado laboral sin tener éxito con un empleo en la formalidad.
Asimismo, advirtió que pese a que las finanzas públicas lucen saludables, hay dudas sobre su sostenibilidad que se reflejan incluso en los números del primer semestre.
Es importante señalar que, en enero-junio, los ingresos del sector público registraron una caída anual de 1.6% en términos reales, además de resultar casi 200 mil millones de pesos menores a lo programado.
Bajo este contexto, el CEESP pidió tener cautela respecto a las perspectivas económicas para México en los próximos meses y años, pues, aunque se observa una mejoría en la actividad económica, los indicios de desaceleración se mantienen.
“Si bien el valor del producto interno bruto (PIB) ya superó el nivel prepandemia, la velocidad con la que se ha recuperado sigue siendo mucho menor al de otras economías similares. A México le tomó nueve trimestres recuperar lo perdido por la pandemia y su crecimiento sigue estando entre los menores. Además, en los últimos cuatro años el producto interno bruto per cápita se contrajo 5.0%, una retracción notoria a nivel internacional”, acentuó.
Para 2024, agregó, el pronóstico promedio de crecimiento de la economía se ubicó en 1.49%, el más bajo desde que se inició su sondeo en diciembre de 2021.
“Al parecer, detrás de estas previsiones está el riesgo de una recesión de mayor o menor tamaño en Estados Unidos, pero podrían verse también influidas por las incertidumbres y riesgos señalados”.
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