*Nota al lector: este artículo se publicó antes del anuncio al salario mínimo de 2023

Hablar del salario mínimo no es solo mencionar un indicador económico más, sino también referirse a un concepto con dimensión social, que toca los derechos laborales y los derechos humanos, de ahí la complejidad para discutir el incremento que debe recibir año con año, advierte Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

Como su nombre lo indica, el salario mínimo constituye la base del sistema de salarios del país, el piso “infranqueable” que deben respetar las empresas o agentes económicos que contraten fuerza de trabajo, esto es que nadie puede pagar a un trabajador menos que un salario mínimo, comenta el experto.

“El trabajo es un derecho humano, que debe recibir una remuneración suficiente para una familia, para que viva con decoro, es una garantía de ese derecho al trabajo”, comenta Gómez Hermosillo en entrevista.

El artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que data de 1917, establece que el salario mínimo deberá ser suficiente para la manutención de una familia; mientras que la Declaración Universal de los Derechos humanos, de 1948, también habla del derecho al trabajo con remuneraciones que alcancen para la persona que trabaja y sus dependientes económicos, recuerda el experto.

En este sentido, el criterio de certeza jurídica en la economía también debe aplicar para la fuerza de trabajo -que se respeten sus derechos laborales- y no solo para la inversión o los empresarios que demandan respeto a los contratos y a la propiedad privada.

El problema de México radica en que el salario mínimo tiene un rezago de más de 40 años, derivado de las políticas de contención de los salarios, encaminadas a hacer bajar la inflación y fortalecer la competitividad del país, a partir de bajos costos laborales, refiere Gómez Hermosillo.

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“Con todo lo que perdió el salario mínimo de México se necesita una recuperación muy grande, para llegar a un nivel decoroso. No es que me guste la meta de que el mínimo debe alcanzar para dos canastas básicas, pero es importante que lo recuperemos a ese umbral”, considera el experto.

Como base del sistema de salarios del país, los aumentos anuales al salario mínimo tienen un “efecto faro” en las demás remuneraciones —salarios contractuales, salarios manufactureros o los salarios de cotización al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)—, lo que se demostró desde 2017 y en adelante, con incrementos que han superado la tasa de inflación.

“En 2017, en el gobierno anterior, el aumento al salario mínimo superó a la inflación, usando dos componentes, el aumento porcentual de referencia y un monto adicional en pesos mexicanos, que si bien fue poco, simbólicamente fue relevante (…) Querían dar un mensaje a todas las revisiones salariales de sindicatos y hasta personales”, explica Gómez Hermosillo.

En cumplimiento al mandato constitucional y a la Declaración de los Derechos Humanos, el salario mínimo de México tiene que “recuperar su valor, para que quienes trabajan no vivan en pobreza”, independientemente de su oficio o profesión.

El experto hace ver que hoy día, incluso en la economía formal, existen trabajadores que perciben bajos ingresos, que los coloca en la línea de pobreza, ya que 60% de quienes se desempeñan en empresas formalmente establecidas no ganan lo suficiente para comprar el equivalente a dos canastas básicas.

“Necesitamos subir el umbral para que las empresas entiendan que no solo deben pagar el equivalente a dos canastas básicas si no algo más, esa es la invitación a las empresas a pagar un salario digno. Junto con la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) vamos por ingresos dignos”, concluyó Gómez Hermosillo.

GC