El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señaló que los empresarios siguen siendo “muy” cauteloso el momento de comprometer un mayor nivel de recursos para la inversión en México, debido al nivel de inseguridad en el país y por el cambio en las reglas del juego, es decir, por las reformas que el gobierno ha impulsado y que ha llevado a la cancelación de grandes proyectos.
De acuerdo con el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) el proceso de relocalización (nearshoring) parece haber mejorado la percepción de un mejor ambiente de negocios para invertir en la actividad productiva del país.
No obstante, “ante la persistencia de un ambiente de frecuentes cambios en las reglas del juego, un estado de derecho débil, los elevados niveles de corrupción, impunidad e inseguridad”, el sector privado se mantiene cauto.
“En este entorno es importante tener en consideración que menores flujos de inversión inhiben un mayor crecimiento, limitan una mayor creación de empleo formal mejor remunerado, impulsan la precarización del sector laboral y favorecen la informalidad”, expuso el Centro de estudios.
En su análisis semanal abundó que entre las limitantes que deben enfrentar las empresas para invertir, están regulaciones inadecuadas o excesivas, cambios frecuentes de las reglas del juego y obstáculos para participar en sectores considerados de una u otra forma exclusivos del estado, entre otras.
Acentuó que otro obstáculo, que incluso parece crecer en importancia, es la intranquilidad y la mayor preocupación relacionadas con la inseguridad pública.
En ese sentido, resaltó que el abatimiento de la inseguridad es uno de los mayores desafíos para el país, y la propagación del crimen lo hace quizá el más difícil.
“Los problemas de seguridad pública se han consolidado como el principal factor que puede obstaculizar el crecimiento económico”, manifestó el organismo el cual también recalcó que mientras las autoridades insisten en avances en materia de seguridad, las cifras muestran ciertos resultados favorables sólo en el margen, por lo que el “verdadero control de la situación” está lejos.
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No hay duda, agregó, de que “el requisito principal para impulsar el crecimiento, el empleo y el bienestar de los hogares es la inversión productiva”.
“Por ello es indispensable un ambiente de seguridad y de respeto a la legalidad en el que los inversionistas se sientan seguros y comprometidos con la inversión. […] Sin mejor seguridad pública será difícil que se aprovechen las oportunidades que la economía enfrenta hoy y que la situación económica del país mejore sustancialmente en el futuro.
“Más allá de sus objetivos políticos, el Gobierno Federal haría bien en priorizar acciones para reducir drásticamente la violencia y extorsión con el fin de generar mayor crecimiento y bienestar”, concluyó.
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