“La revisión de Perspectivas a Negativa refleja el deterioro del balance de riesgos que enfrenta el perfil crediticio de México asociado a la incertidumbre y el deterioro de la política en la administración entrante, y riesgos crecientes de pasivos contingentes para el soberano de Pemex, en un contexto de desempeño económico inferior en relación con sus pares”, dio a conocer hoy la calificadora.Así, en menos de 24 horas, dos agencias calificadoras cambiaron a negativa su perspectiva de calificación del país, la primera en hacerlo fue la mexicana HR Ratings ayer por la noche. La calificadora precisó que, “la decisión de cancelar la construcción de un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México envía una señal negativa a los inversionistas”, fustigó.
Agregó que si bien espera que el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) continúe con disciplina presupuestaria y autonomía del Banco de México, riesgos sobre la postura fiscal persisten, así como los relacionados al seguimiento de las reformas implementadas durante la actual administración, como la energética, que podría detenerse.La empresa con sedes en Nueva York y Londres dijo que las propuestas de grandes inversiones de capital para la paraestatal Pemex, cuyo balance general y solvencia crediticia ha estado bajo presión, y que la llevó a revisar las perspectivas de la petrolera a negativo, se agrega al creciente riesgo relacionado con los pasivos contingentes para el soberano. Recordó que la elección en julio de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, con un fuerte mandato para abordar la corrupción prometió un cambio significativo en las prioridades políticas y un estilo diferente de gobierno
“El partido Morena de López Obrador, una coalición de grupos políticos recientemente formada y diversa, ganó una mayoría en ambas cámaras del Congreso, que comenzaron a trabajar en septiembre, mejorando su capacidad para presionar a través de su agenda”, acotó.Señaló que se espera que el gobierno entrante presente un presupuesto 2019 a mediados de diciembre, junto con un plan de mediano plazo, y ha indicado que se guiará por el marco presupuestario publicado en abril por la actual administración. “Esto preveía un requerimiento de endeudamiento del sector público del 2,5% del Producto Interno Bruto (PIB). Una reciente declaración del equipo de transición dijo que el presupuesto para 2019 apuntaría a una inversión pública no financiera Superávit primario del sector (SPNF) en 2019 del 0.8% del PIB”, abundó. No obstante, señala que, si bien la administración entrante también se ha comprometido en no aumentar los impuestos durante los primeros tres años de la administración, algunas promesas contenidas en el manifiesto de Morena y luego discutidas por el equipo de transición, por ejemplo, para aumentar las transferencias sociales y las pensiones, puede ser difícil acomodarlas dentro del presupuesto marco de referencia.
“Su costo podría exceder la cantidad de ahorros que se ha propuesto, por ejemplo, restringiendo las transferencias a los estados y recortando programas sociales ineficientes. La propuesta para Pemex de invertir en nuevas refinerías para sustituir las importaciones de gasolina implicaría un mayor endeudamiento y un mayor contingente responsabilidades al gobierno”, advirtió.Cabe recordar que ayer la mexicana HR Ratings también modificó la Perspectiva de Estable a Negativa, aunque ratificó la calificación de la deuda soberana de México.
“Esto debido al deterioro inmediato en la percepción de inversión y riesgo del País, lo que ha llevado a una depreciación en el tipo de cambio que pondrá presión al alza sobre la cifra de deuda neta al cierre del año, y complica mantener nuestro estimado para la deuda neta presupuestaria de 40.8% del PIB al cierre de 2018 (al cierre de agosto en 39.4%)”, dijo la agencia mexicana en un comunicado.HR Ratings enfatizó que la confianza de los inversionistas se podría ver mermada ante el escenario de cancelación de los compromisos en torno a la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM). “En este momento consideramos que una pérdida de confianza tendría consecuencias negativas para las finanzas públicas y para la economía en general, lo que se reflejará no solo en una mayor volatilidad en los mercados, al deteriorase el tipo de cambio, incrementarse las tasas de interés de largo plazo y producirse mayores presiones en los indicadores de riesgo como se ha observado recientemente; sino que también genera un clima de incertidumbre respecto al respaldo que pudieran tener inversiones en nuevos proyectos de infraestructura y de alto impacto económico”, advirtió.
Además, previno que, un menor nivel de credibilidad y confianza en el cumplimiento de los contratos se reflejaría en un deterioro de la inversión tanto doméstica como extranjera directa (IED), lo cual ha sido un factor determinante en el crecimiento económico, lamentó.ct





