El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió que la economía mexicana difícilmente recuperará dinamismo en los últimos meses del año, presionada por la debilidad de la inversión y del consumo privado.

En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) retomó los datos que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) divulgó recientemente. Señaló que, con cifras desestacionalizadas, la inversión fija bruta prolongó en agosto la tendencia descendente iniciada a principios de 2024. El indicador retrocedió 2.7% frente a julio y marcó una baja anual de 8.9%, con lo que acumuló doce meses consecutivos en terreno negativo.

Al revisar las cifras originales, que son las que se difunden por tipo de ejecutante, destacó que el retroceso más pronunciado provino de la inversión pública, con una contracción anual de 21.2% en agosto. Este componente hiló dieciséis meses a la baja, doce de ellos con disminuciones de dos dígitos.

El organismo explicó que este comportamiento obedece, sobre todo, a la comparación con los periodos de fuerte gasto que se registraron para concluir los proyectos prioritarios del gobierno anterior, pues, tras ese pico, la inversión física del sector público ha quedado acotada por mayores presiones de gasto en otros rubros, en especial los programas sociales como la pensión para adultos mayores.

Lo más preocupante es que, dada su mayor participación relativa, el origen principal de la caída en la inversión total fue la disminución de 9.0% en la inversión privada, que es el principal motor del crecimiento y la creación de empleo”, subrayó.

El organismo del CCE añadió que la baja en la inversión privada se asocia principalmente con la incertidumbre por diversos temas de la coyuntura.

Entre ellos, apuntó, sobresalen los riesgos derivados de la política comercial estadounidense, particularmente el impacto potencial de su política arancelaria y de la revisión del T-MEC, que ha sido el pilar del sector exportador.

También hay preocupación generada por los efectos que pudiesen tener la reforma judicial y los cambios a la ley de amparo, que se asocian con la fortaleza y claridad de las reglas del juego y la protección de los derechos frente a posibles abusos de las autoridades, propiciando un ambiente de mayor cautela para la inversión. Pero también crece la intranquilidad por los mayores niveles de violencia, inseguridad e impunidad”.

El Centro señaló que el desempeño de la inversión se vincula estrechamente con la confianza empresarial. Por ello, insistió, “un buen ambiente de negocios es fundamental para ello”.

Sin embargo, la complejidad del entorno ha derivado en una percepción más prudente. El indicador de confianza empresarial permanece debajo de los 50 puntos, zona considerada pesimista.

La confianza del consumidor también mostró deterioro, reflejando la preocupación por las condiciones actuales y futuras tanto de los hogares como de la economía en general, lo que podría influir en sus decisiones de gasto.

“En este contexto es poco probable que el ritmo de avance de la economía mejore en lo que resta del año. Incluso el pronóstico de crecimiento de los especialistas del sector privado se corrigió a la baja en octubre para ubicarse en 0.5%. No obstante, es preocupante que la expectativa para el próximo año también se corrigiera a la baja para ubicarse en 1.3%, un punto menos que el pronóstico oficial de 2.3%”.

El CEESP sostuvo que, ante este panorama, “es prioritario avanzar en un ambiente de negocios facilitador de las inversiones y de creación de empleos para mejorar la percepción empresarial y del consumidor, que es la principal fuente de la inversión y el consumo”.

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