El gobierno federal insiste en que México, junto con sus socios Estados Unidos y Canadá, debe reforzar sus cadenas de suministro para dejar de depender de las importaciones de productos manufacturados en China, sobre todo insumos críticos como los semiconductores.

Rogelio Ramírez de la O, secretario de Hacienda y Crédito Público, retomó el pasado fin de semana el “Plan México”, una propuesta del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador para reforzar la capacidad productiva de América del Norte, en aras de garantizar la autosuficiencia regional de materias primas y bienes intermedios y generar más empleos.

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El sábado pasado, en San Luis Potosí, donde se celebró el foro “Balance económico sobre desarrollo industrial y T-MEC”, Rogelio Ramírez aseguró que “la región de Norteamérica necesita producir más de lo que consume, ya que depende demasiado de productos básicos de China”.

El funcionario —que repetirá en el mismo cargo en el próximo gobierno de Sheinbaum Pardo— expuso que solamente en el caso de México, la relación comercial con China es notoriamente desigual, ya que China realiza exportaciones a nuestro país por 119,000 millones de dólares(mdd) anuales, mientras que nuestro país realiza exportaciones a China por 11,000 mdd.

Pero si México produce más mercancías y sustituye las importaciones chinas, el efecto será virtuoso porque se generarán 520,000 empleos nuevos y la economía nacional en su conjunto crecerá, aseguró Rogelio Ramírez.

La gira del pasado fin de semana fue encabezada por López Obrador y por Claudia Sheinbaum Pardo, la virtual presidenta electa de México.

“México, al igual que Norteamérica, necesita producir más de lo que consume y estamos dependiendo demasiado para productos básicos de nuestros hogares de China (…) Nosotros nos estamos planeando hacer ese cambio en la política de inversiones y de atención a la inversión extranjera”, dijo Ramirez de la O.  

Sustituir 25% importaciones asiáticas

El referido “Plan México” se dio a conocer originalmente en la Cumbre de Líderes de América del Norte, que se efectuó en la Ciudad de México en enero de 2023.

Ante el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, el mandatario mexicano propuso la creación de un grupo de expertos que se iba a dedicar a la planeación y la promoción de la sustitución de importaciones en la región de América del Norte.

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La idea general es que los tres países produzcan bienes y servicios con materias primas y bienes intermedios procedentes en su mayoría de la región de América del Norte, lo que puede conseguirse al aprovechar las inversiones derivadas del proceso internacional de relocalización de empresas o “nearshoring”.

En este sentido, las inversiones del “nearshoring” tendrán que establecerse preferentemente en cualquiera de los países socios del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); debido a que en el “Plan México” subyace la idea de que el “nearshoring” debe tener una visión regional y no necesariamente nacional.

De conseguirse la atracción de más inversiones procedentes del “nearshoring”, la región de América del Norte podrá reducir aproximadamente 25% las importaciones de bienes manufacturados en China y otros países asiáticos, según estimaciones que hizo en ese entonces Marcelo Ebrard Casaubón, en su calidad de secretario de Relaciones Exteriores y quien será secretario de Economía de Claudia Sheinbaum.

“Para México significarán inversiones multimillonarias (…) Esto puede significar para México más de dos puntos de crecimiento adicional”, dijo el excanciller hace más de año y medio.

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No obstante, la visión de López Obrador sobre el “Plan México” apunta hacia alcances todavía más ambiciosos.

Si bien, en un principio, el Plan considera reforzar la integración comercial y de negocios de América del Norte, en el largo plazo debe considerar a todos los “pueblos” de América Latina, en aras de impulsar el crecimiento económico, el empleo y reducir la migración ilegal por razones de pobreza.

GC