Plan tributario de Trump obligará a México a cambiar ‘jugada’ fiscal’
Las modificaciones fiscales, que implican ajustes en gasto e ingresos, recaerían en la próxima administración
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La reforma tributaria que busca poner en marcha el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, obligaría al gobierno mexicano a modificar, también, su marco fiscal para no quedarse atrás en materia de competitividad y atracción de inversiones; sin embargo, esta responsabilidad no estará en manos de la actual administración, sino del próximo gobierno.
De acuerdo con José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), las propuestas del mandatario estadounidense sí deben considerarse como una ‘profunda reforma fiscal’ que implicarían un cambio estructural en su gobierno, porque obligará a realizar un ajuste en el gasto, en la medida que se sacrificarán ingresos por atraer más inversiones.
Estos cambios, dice, harán más atractivo invertir en Estados Unidos que en otros países, al menos hacer las consolidaciones fiscales: “es ahí donde, como país, o haces ajustes o te quedas atrás”.
Bajo este escenario y en caso de que se apruebe, el gobierno mexicano deberá, casi de manera obligada, emprender cambios en su marco tributario para retener y atraer capitales. Pero estos ajustes también implicarán modificaciones para toda la sociedad y el sector productivo del país.
El especialista destacó que el gobierno nacional debe tener presente que para hacer esos ajustes ya no se contará con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el cual termina o, en el mejor de los casos, se transforma y queda en condiciones menos favorables.
Desde 2014 y hasta 2018 imperará el Acuerdo de Certidumbre Tributaria, que implica no aumentos de impuestos ni creación de nuevos , salvo eventos macroeconómicos sustancialmente relevantes.
“Lo que se debe tener claro es que los ajustes no se harían este año, pues recaerían en la próxima administración, por tiempos. Estos cambios tendrían que incorporar una baja de las tasas impositivas en México, con las consecuencias que ello conlleva: menos ingresos y, por lo tanto, menos gasto o más deuda para cubrir ese faltante, todo con un margen de maniobra estrecho”, señaló De la Cruz.
Cabe recordar que la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) llamó al Congreso de la Unión para realizar una revisión a detalle en materia fiscal y corregir lo que considera “las deficiencias de la reforma fiscal” vigente desde 2014.
El sector patronal considera que en comparación con otros países de la OCDE, México se ha convertido en un país caro para las empresas, por lo que es indispensable avanzar en medidas que le den certidumbre jurídica a los contribuyentes y en medidas orientadas a la simplificación fiscal.
Trump da el primer paso
Los ajustes fiscales presentados el 27 de septiembre por la administración de Trump proponen, principalmente, reducir el código fiscal de 7 a 3 el escalonamiento de los impuestos para personas físicas, con tasas impositivas de 12%, 25% y 35%; duplicar el total de las deducciones individuales y eliminar la mayoría de las deducciones detalladas.
Asimismo, la reforma pretende disminuir las tasas de impuestos aplicables a empresas de 35% a 20%, así como reducir las tasas de impuestos sobre repatriación de capitales e inversiones.
“Se espera que el impacto de la reforma tributaria sobre Estados Unidos sea un incremento en la competitividad, en la productividad y en la inversión, lo cual -en teoría- también empujaría hacia arriba el crecimiento económico y el rendimiento en los mercados de capitales estadounidenses”, comentó Banco Base.
Por el contrario, dice, para México esta reforma tributaria podría disminuir de manera relativa la competitividad de las empresas que se encuentran en el país, disminuyendo la expectativa de nuevas inversiones provenientes del exterior.
El Senado de Estados Unidos aprobó, el pasado 20 de octubre, un presupuesto de 4 billones de dólares para el ejercicio fiscal 2018, lo que abre la puerta a la aprobación de los ajustes tributarios que Trump propuso el mes pasado.
Con 51 votos a favor y 49 en contra, los republicanos lograron el visto bueno de la Cámara Alta, pese a la oposición del senador ultraconservador Rand Paul, quien aseguró que era un gasto demasiado elevado.
El Senado de Estados Unidos no solo votó a favor del anteproyecto de presupuesto para 2018, también lo hizo por la herramienta administrativa conocida como “reconciliación”, que facilita al Partido Republicano aprobar cambios en el Código Fiscal sin el respaldo del Partido Demócrata.
Se espera que esta medida permita que la reforma fiscal sea votada por mayoría simple, es decir 51 de los 60 votos necesarios, explicó Banco Base.
Los comités de redacción de impuestos de la Cámara de Representantes y del Senado planean presentar un borrador de la legislación a principios de noviembre.
“No obstante, para que esta reforma tributaria sea aprobada, el Partido Republicano deberá encontrar una manera de proteger las exenciones impositivas y, al mismo tiempo, no incrementar el déficit fiscal, tema importante para senadores como Bob Corker, miembro del Comité de Presupuesto, quién ha declarado que no votará a favor una propuesta que eleve el déficit fiscal”, señaló.
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