Ante el cierre de la frontera a las exportaciones de ganado bovino mexicano a Estados Unidos, con motivo de la plaga del gusano barrenador, los criadores mexicanos han dejado de vender unas 711,000 cabezas de ganado, lo que implica pérdidas económicas de 200 a 250 millones de dólares (mdd).

Lo anterior abarca las suspensiones al comercio de ganado que se presentaron en el cuarto trimestre de 2024 y la prohibición que el gobierno estadounidense ordenó a partir del 11 de mayo pasado y que se mantiene en la actualidad, informó Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), a través del reporte “Erradicación del gusano barrenado situación actual”.

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Los puntos fronterizos más afectados por la suspensión de las exportaciones de ganado mexicano han sido San Jerónimo, Palomas y Agua Prieta.

Hasta el 29 de julio, México ha contabilizado un total de 4,000 casos de contaminación del gusano barrenador, de los cuales unos 550 permanecen activos, por lo que están en proceso de atención.

Este último dato llama la atención, debido a que la suspensión de las exportaciones se levantó provisionalmente a principios de julio, pero que el 10 de julio se volvió a instaurar por la detección de un solo vacuno contaminado en el estado de Veracruz.

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Las entidades federativas más afectadas por la aparición de la plaga son Chiapas, con 2,461 casos; Tabasco, con 636; y Campeche, con 351. Asimismo, se han detectado casos de contaminación en Oaxaca, Quintana Roo, Veracruz y Yucatán.

La crisis de las exportaciones del ganado por la plaga del gusano barrenador coincide en un momento, en el que Estados Unidos tiene el inventario ganadero más bajo desde 1951, lo que se ha traducido en un alza de precios para el ganado en engorda y para sacrificio, así como un aumento en los precios de la carne de res a la venta al público.

Lo anterior constituye una pérdida de oportunidades para los criadores mexicanos, que no pueden exportar a Estados Unidos que es su mercado más importante en el exterior.

México ha colaborado con las autoridades estadounidenses para erradicar la plaga del territorio nacional, lo que ha implicado acciones conjuntas de inspección, detección y atención médica de las cabezas de ganado contaminadas, así como la rehabilitación de una planta criadora de moscas estériles, en Chiapas, como medida para impedir que las moscas produzcan el gusano.

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“De momento, México ha inspeccionado más de 1.15 millones de cabezas de ganado y ha verificado más de 16,000 cargamentos. Se ha intensificado la vigilancia en la frontera sur para impedir el ingreso irregular de ganado y se han promovido protocolos sanitarios con países de Centroamérica, especialmente para animales con destino a engorda. El uso de transporte marítimo se considera más seguro sanitariamente, favoreciendo también la trazabilidad y el bienestar animal”, refirió GCMA en su reporte.

En este sentido, los criadores deben mantener su estrecha colaboración con las autoridades mexicanas para erradicar la plaga, además de que México debe continuar adelante en su colaboración con las autoridades estadounidenses, en aras de garantizar la calidad idónea del ganado para ser exportada al mercado norteamericano.

“La sanidad animal es pilar de la competitividad agroalimentaria de México. El consumo de carne bovina sigue siendo seguro y no representa ningún riesgo para la población. Frente a esta crisis, el sector ganadero y engordador permanece unido, reafirmando que la sanidad no es negociable y que la recuperación del comercio binacional es tanto una necesidad económica como una obligación sanitaria compartida”, concluyó el reporte.

GC