Petróleos Mexicanos (Pemex) continúa siendo fuente de ansiedad para los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico).  En su más reciente reunión de política monetaria, la cual tuvo lugar el 25 de junio, la mayoría de los presentes señaló que les sigue preocupando la situación financiera de Pemex, la cual se agravó con el golpe económico que trajo consigo la pandemia del coronavirus. 
“La mayoría mostró preocupación por la situación de Pemex. En particular, uno advirtió que el faltante de ingresos públicos podría ampliarse ante necesidades adicionales de capitalización para esta empresa, como consecuencia de sus problemas financieros, de la pronunciada caída en sus ventas y de la continuación de proyectos no rentables, en los que la carga financiera y el riesgo se concentran en el gobierno federal”, se lee en la minuta de la reunión, publicada el jueves. 
Pemex es uno de los pilares no sólo de la política energética del gobierno federal, sino también de su política económica. La empresa es de particular importancia para la administración lopezobradorista, que se encomendó la misión de “rescatarla”; es decir, de restaurar sus niveles de producción y convertirla en una entidad financieramente independiente.  La paraestatal arrastra desde hace años una deuda tremenda. Dado su carácter público, el lastre también pesa sobre la espalda del gobierno federal. Para colmo, la pandemia del coronavirus hizo estallar una crisis económica que afectó al mercado petrolero, dando a Pemex un primer trimestre abismal este año, en el que sus perdidas fueron mayores a las registradas durante todo 2019.  El panorama para el segundo trimestre tampoco es favorable. Para contrarrestar el colapso de sus ingresos, la petrolera tuvo que echar mano de la mitad de los recursos en su línea de crédito, exponiéndose a mayores riesgos y al ojo analítico de calificadoras crediticias que ya desconfían de sus capacidades financieras.   A lo anterior se añade que la empresa anticipa una caída de 61.0% en sus ingresos para el período abril-junio, en el que el gobierno federal y la mayoría de los corporativos ven el tramo más tormentoso de la crisis económica.  Uno de los miembros de la Junta de Gobierno de Banxico comentó que, incluso ante esta situación, “no sería conveniente buscar un mayor apoyo de la política fiscal para hacer frente a la pandemia, tomando en cuenta la anticipada merma de los recursos del FEIP y el consecuente incremento de la vulnerabilidad de las finanzas públicas”.    Te puede interesar: Reapertura económica no bastará para contrarrestar incertidumbre: Banxico cach