El Paquete Económico 2026, entregado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) al Congreso de la Unión el pasado 8 de septiembre, refleja una visión optimista del Gobierno Federal frente al complejo panorama internacional y los desafíos internos, de acuerdo con el análisis de CIAL Dun & Bradstreet.

En su monitor económico CIAL Insights, la firma especializada en análisis de datos advirtió que el bajo crecimiento previsto para México, junto con el incremento de la deuda pública, revelan vulnerabilidades que podrían frenar tanto la inversión como el consumo.

Mencionó que, cuando dio a conocer el Paquete Económico 2025, el Gobierno Federal estimó que el producto interno bruto (PIB) del país podría crecer alrededor de 2.5% este año; sin embargo, con el paso de los meses, el ritmo de la actividad económica se ralentizó, a pesar de un ligero repunte en el segundo trimestre.

Ahora, la administración de Claudia Sheinbaum se vio obligada a revisar a la baja su estimación del PIB hasta 1.0% para este año, lo que ocurre mientras que el sector privado prevé un avance de sólo 0.4%, en tanto que el Banco de México revisó su estimación al alza hasta 0.6%, frente al 0.1% de principios de año.

Para 2026, el Gobierno Federal estima un crecimiento económico de hasta 2.3%, lo que se produciría en unas condiciones geopolíticas internacionales complejas, además de la próxima renegociación del T-MEC en julio de 2026.

En materia fiscal, el análisis de CIAL Dun & Bradstreet advierte presiones importantes. Destacó que en el Paquete Económico 2026, el Gobierno proyectó un déficit fiscal del 3.6% del PIB para 2025 y 2026, sabiendo que existen presiones por el gasto social y la inversión. Esto, partiendo de la base de que mejorará la recaudación fiscal y aumentará la producción de petróleo.

Asimismo, indicó que la deuda pública aumentará hasta casi 53% del PIB en 2026, su nivel más alto desde 1987 (56%), con fuertes presiones sobre el servicio de la deuda.

Por lo demás, se espera cierta estabilidad en la inflación, los tipos de interés, el tipo de cambio y las cuentas externas del país.

Cabe mencionar que, en agosto, el índice anual repuntó a 3.57% desde el 3.51% de julio. La inflación subyacente se situó en 4.23% y ha mostrado resistencia a la baja en el último año, mientras que la no subyacente permanece en 1.38%, aunque podría repuntar en los próximos meses.

Así, para CIAL, la inflación en general “no representa un gran problema para la economía mexicana”.

Sobre el comercio exterior, la firma acentuó que en el entorno arancelario desde Estados Unidos, los criterios establecidos en el T-MEC están beneficiando a México frente a otros países.

En agosto, la producción de vehículos ligeros se contrajo solamente 0.8% anual, acumulando durante enero-agosto un aumento de 0.5% anual. El volumen exportado de agosto creció 1.4% anual y con una leve caída de 1.0% anual en lo que va del año.

Finalmente, sobre las ventas en el mercado local, retomó que cayeron 3.0% anual en agosto y 0.7% en lo que va del año. En el balance de todo 2025, la producción y exportación de vehículos crecerían 0.8% y 0.2%, en cada caso, mientras que las ventas internas caerían 0.4%.

Los datos reflejan un entorno económico mixto: por un lado, la inflación controlada, la fortaleza del peso y la resiliencia en las exportaciones ofrecen estabilidad; por otro, el bajo crecimiento esperado y el aumento de la deuda pública muestran vulnerabilidades que podrían limitar la capacidad de inversión y consumo. 

En general, el Paquete Económico para 2026 es optimista, teniendo en cuenta el entorno externo y los problemas internos a los que se enfrenta el país”, concluyó CIAL Dun & Bradstreet.

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