La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió que al cierre de 2021, se habrán borrado horas de trabajo equivalentes a 125 millones de empleos a nivel internacional, ello, derivado de la crisis por la pandemia del Covid-19.

A mediados de año, la organización había estimado que a finales de 2021 se perderían horas de trabajo equivalentes a 100 millones de empleos, una cifra que aumentó en 25 millones tras observar que en el tercer trimestre las cifras son incluso peores que al inicio del año.

Según un informe de la OIT, en el primer trimestre, la pérdida de horas de trabajo equivalió a 131 millones de empleos, en el segundo subió a 140 millones, en el tercero se situó en 136 millones, por lo que, para el cuarto, se calcula que aún ascienda a 94 millones.

Lo anterior, luego de que la recuperación del mercado laboral global se ha estancado en lo que va de 2021, lo que también refleja gran disparidad entre países avanzados y en desarrollo debido a factores como la desigual vacunación.

En ese sentido, el organismo mencionó que el lento avance de la vacunación en muchas economías en desarrollo, que impide el regreso a sus actividades de muchos trabajadores, unido a la falta de medidas de estímulo fiscal en esas mismas economías, son los principales factores del estancamiento y también de la divergencia entre países ricos y pobres.

“Habíamos anticipado un crecimiento frágil pero estable tras el devastador impacto de la pandemia, pero ese relativo optimismo se ha borrado debido a las nuevas olas de Covid-19 y una recuperación económica más lenta de lo esperado.

“El desempleo ha bajado, pero también, la inactividad (personas que no buscan empleo) sigue siendo muy alta, y mujeres y jóvenes continúan estando desproporcionadamente afectados por la pérdida de trabajo”, destacó el director general de la OIT, Guy Ryder, al presentar las cifras.

A nivel regional, la disparidad se muestra en el hecho de que en Europa la pérdida de horas de trabajo respecto a los niveles prepandemia fue en el tercer trimestre de 2.5%, mientras que en Asia se situó en 4.6%; en África subió a 5.6%; en América, a 5.4%, y en los países árabes, a 6.5%.

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La tasa de vacunación es clave, según la OIT, en estas disparidades, ya que más dosis administradas han supuesto en muchas economías un relajamiento de las restricciones en los lugares de trabajo.

Esa tasa de vacunación roza 60% en las economías de altos ingresos y sólo de 1.5% en los países más pobres, lo que en términos laborales se traduce en que en el tercer trimestre casi dos tercios de los 136 millones de empleos perdidos -o equivalentes- se registraron en economías medias o bajas.

“Hay una evolución en dos velocidades, en la que las economías de ingresos altos ya se han recuperado hasta cierto punto mientras que las de bajos ingresos siguen sufriendo gravemente por la pandemia”, concluyó Ryder.

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