Mientras que las economías avanzadas verán caer su crecimiento de 1% a 0.9% en 2024, debido principalmente a la desaceleración de Estados Unidos, los países emergentes o en vías de desarrollo deberán mostrar un mejor desempeño económico, con un avance de 3.9%.

De confirmarse esa previsión, los países emergentes tendrán su mayor expansión económica desde 2018, aunque seguirán mucho menos dinámicos que en la década de 2010 –cuando su crecimiento promedio fue de 4.9% anual—, consideró Coface, empresa aseguradora de riesgo crediticio, en su reporte “Barómetro riesgo país y sectorial del segundo trimestre de 2023”.

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El buen desempeño de los países emergentes tendrá como punto de partida un entorno relativamente favorable para la mayoría de ellos. El principal factor será la recuperación gradual de la economía china, que beneficiará a los productores de materias primas.

El segundo factor es el final del ciclo de endurecimiento monetario del banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), ante una posible relajación en 2024, que dará “un respiro” a los bancos centrales de los países emergentes.

Así, Brasil y Chile, cuyas autoridades monetarias empezaron a subir sus tasas de interés oficiales en 2021, deberían estar en condiciones de bajarlas en los próximos meses. En el caso de México, se espera que esto ocurra entre el cuarto trimestre de 2023 o bien el primer trimestre de 2024.

En este sentido, Coface ha mejorado la evaluación de riesgo de países exportadores de energía como Arabia Saudí, Qatar, Nigeria yKazajstán. Mientras que en otros casos, como Malasia y Filipinas, que se beneficiarán del aumento de la demanda de China y de la afluencia de turistas chinos, Coface restituyó sus evaluaciones previas a la pandemia del Covid-19.

Sin embargo, el hecho de que las condiciones financieras mundiales se hayan endurecido, como medidas aplicadas por varios países para hacer bajar la inflación, ha puesto a varios países en riesgo de caer en impago de los compromisos financieros de sus empresas.

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“Aunque las perspectivas más favorables para los mercados emergentes han dado lugar a más mejoras que degradaciones, por primera vez desde el cuarto trimestre de 2021, siguen existiendo importantes focos de vulnerabilidad”, refirió Coface en su reporte.

En general, Coface ha clasificado a México con un riesgo país “significativo” de incurrir en impagos, esto es que sus empresas sí tienen una posibilidad de no cumplir con sus deudas comerciales contraídas con proveedores y clientes.

En el caso de México, el reporte indica que las empresas del sector agroalimentario han mejorado su riesgo de caer en impago, ya que el Barómetro de Coface clasificaba a ese segmento con riesgo alto, pero ahora determinó ubicar a esas empresas en riesgo medio.

Las empresas de tecnologías de la información y las comunicaciones y las farmacéuticas igualmente están en riesgo bajo; mientras que las empresas automotrices, metalúrgicas, papeleras, de comercio minorista, de la industria textil y de la confección, de transporte y madereras continúan clasificadas como riesgo medio de impago.

No obstante, las empresas de la construcción de México, así como las químicas y de energía están en una condición más delicada, esto es de riesgo muy alto de incumplir sus compromisos de pagos.

GC