El promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) tiene sistemas de pensiones que permiten a los trabajadores jubilarse con pensiones equivalentes a 61.4% de su último salario, lo cual evidencia los desafíos económicos que implica para México aterrizar la propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de garantizar que los trabajadores se retiren con 100% de su último sueldo.

Países como Grecia, Países Bajos (Holanda) y Turquía tienen sistemas de pensiones que alcanzan una tasa de remplazo de 90% aproximadamente; pero en otros como Australia, Estonia y Lituana, el promedio es mucho menor, ubicado en 35%, informa el reporte “Una mirada a las pensiones”, recientemente publicado por la OCDE.

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Asimismo, el documento refiere que, en promedio, los trabajadores de los países pertenecientes a la organización se retiran laboralmente a los 66.3 años; de ellos, los que perciben más bajos ingresos, logran retirarse con 73.2% de su último salario; mientras que los individuos con ingresos más altos se jubilan con 52.8% de su sueldo.

Portugal es el único país que más se acerca a lo que sugiere López Obrador, con una tasa de remplazo de 99%.

En el caso de México, la edad de retiro es de 65 años en promedio y una pensión equivalente a 62.4% del último sueldo percibido por el trabajador. Si bien se trata de cifras generales, existen jubilados que se han retirado con ingresos inferiores a la mitad de su sueldo, debido a sus bajos sueldos o porque no alcanzaron el puntaje de semanas cotizadas.

En su reporte, la OCDE considera que los países han tratado de ofrecer un trato fiscal diferenciado a los jubilados, para evitar que sus ingresos no se reduzcan con altas tasas impositivas.

Por lo general, los jubilados pagan algunas cuotas por servicios médicos, pero reciben tratos preferenciales en el impuesto sobre la renta, lo cual les permite aportar menos cargas tributarias que cuando eran trabajadores activos.

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La OCDE recuerda que cada país tiene un sistema diferente, que se financia ya sea con recursos públicos o con ahorros particulares. En el caso de México, desde 1997 se introdujo el sistema de cuentas individuales, mediante las Administradoras de Fondos de Ahorro para el Retiro (Afore), en las cuales cada trabajador deposita sus aportaciones, junto con las aportaciones que por ley debe hacer el patrón.

Sin embargo, a 27 años de haber entrado en vigor, se sabe que los ahorros de las Afore serán insuficientes para garantizar cuando menos una tasa de remplazo de 50%.

En otros reportes sobre pensiones, la organización internacional ha sugerido a México hacer lo necesario para elevar las cuotas de aportación a un rango de entre 13% y 18% del sueldo, durante un tiempo sostenido.

Asimismo, es indispensable ampliar la base de ahorradores, con la incorporación de los trabajadores del sector informal de la economía, ya que al no estar inscritos en la seguridad social, no tendrán recursos para su retiro.

La OCDE no menciona que el gobierno federal deba hacer contribuciones como ha comentado López Obrador, ya que las finanzas públicas enfrentan una pesada carga con el pago de las pensiones de los trabajadores del viejo sistema de reparto, prevaleciente antes de la reforma de 1997, cuyas pensiones deben ser pagadas con el presupuesto público.

GC