Fitch Ratings degradó la calificación crediticia de Estados Unidos de AAA a AA+, aunque con perspectiva estable, al considerar que se anticipan complicaciones de tipo fiscal en los próximos tres años y también por el hecho de que la deuda pública de ese país se encuentra en niveles elevados, con el riesgo de continuar en aumento en el futuro inmediato.
En un comentario sobre la calificación crediticia de Estados Unidos, Fitch estimó que la deuda pública alcanzará este año un nivel de 113% del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual no se corregirá en los próximos años, sino que continuará en ascenso hasta llegar a 118% en 2025.
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También refirió que el déficit fiscal de ese país aumentará a 6.3% respecto al PIB en 2023, cuando hace un año se ubicaba en 3.2%.
Estos datos hablan de cierta vulnerabilidad fiscal y de una exposición a choques externos, refirió Fitch en su comentario.
Al respecto, Janet Yellen, secretaria del Tesoro, manifestó su desacuerdo con la calificación de Fitch, al argumentar que la calificadora se apoyó en “datos obsoletos”.
“Estoy en total desacuerdo con la decisión de Fitch Ratings. El cambio de Fitch anunciado hoy es arbitrario y se sustenta en datos obsoletos”, dijo la funcionaria.
La agencia calificadora se refirió en sus comentarios al debate que se realizó en los últimos meses entre el gobierno del presidente Joe Biden y el Poder Legislativo estadounidense, en relación con la aprobación del techo de la deuda pública.
Si bien en junio pasado se firmó un acuerdo que permite ampliar el techo de la deuda de Estados Unidos hasta 2025, las dificultades para alcanzar un entendimiento entre el gobierno federal y los legisladores, principalmente del partido opositor, el Partido Republicano, generaron incertidumbre entre los actores económicos y pusieron en duda la capacidad de la administración para impulsar sus iniciativas en materia fiscal y financiera.
Asimismo, Fitch consideró que el gobierno norteamericano carece de un marco fiscal de mediano plazo a diferencia de los gobiernos de otros países desarrollados.
La nota de AAA se considera la más alta y respalda una total solvencia, mientras que la nota de AA+ representa un grado menor que la anterior, aunque todavía se considera como grado de inversión.
El cambio en la calificación puede implicar que, en futuras contrataciones de deuda, el gobierno norteamericano se vea obligado a pagar tasas de interés más altas que las actuales. (Con información de Reuters)





