Si las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se llevan a cabo en un marco poco constructivo por alguna de los tres países, el proceso será largo y complejo, lo que podría generar inquietud en los mercados y algunos efectos sobre las expectativas económicas, señaló el Instituto Mexicanos de Ejecutivos de Finanzas (IMEF). De acuerdo con Adriana Berrocal, presidenta nacional del IMEF, dentro de la renegociación del TLCAN el Comité Nacional de Estudios Económicos (CNEE) encuentra grandes oportunidades para generar acuerdos que permitan profundizar la relación comercial entre los tres países; no obstante la retórica proteccionista del presidente de Estados Unidos, Donald Trump representa una complicación en la renegociación. En este sentido, mencionó que las posibles trabas en los trabajos que comenzarán este 16 de agosto, por parte de Estados Unidos, sería la reducción del déficit comercial. “Varios analistas lo han calificado como un objetivo que no tiene sentido, ya que éste no es un tema que se tenga que discutir en pactos económicos; sin embargo, si el gobierno estadounidense insiste en que ese tendría que ser el resultado de la negociación se podría ver un foco rojo”. No obstante, la presidenta afirmó que existen grandes oportunidades para generar acuerdos que permitan profundizar la reelección comercial entre las tres naciones, incluso cuando la retórica proteccionista del presidente estadounidense se pudiera convertir en un obstáculo para la renegociación. Comentó que aunque ya se descartó que dentro de los diálogos se incluirían temas de aranceles, aún existen algunas dudas sobre las reglas de origen, principalmente en el tema de que se lleguen a hacer más estrictos en la verificación y supervisión del origen de los insumos. Lo anterior, mencionó, afectaría a cada industria de forma diferente y dependiendo la constitución de insumos que cada industria utilice; aunque reconoció que el sector de autopartes, que ya se encuentra al límite, podría verse afectado si se incrementa el porcentaje de participación de materia prima de Estados Unidos. Por su parte, Mario Correa, vicepresidente de estudios económicos del IMEF afirmó que es muy poco probable que el tratado se diluya por una postura extrema por parte de Estados Unidos, pues si aquel país decide salirse del acuerdo, esto le representaría pérdidas importantes. Por otro lado, Berrocal y Correa coincidieron que los negociadores del TLCAN 2.0 son un buen equipo, pues algunos participaron en la negociación de 1994. “Es un equipo muy experto, se han incorporado a las mesas de trabajo gente que participó en la negociación hace 24 años, por lo que no es algo nuevo lo que está sucediendo, porque conocen la dinámica y los puntos fuertes y débiles de nuestras contrapartes”. =BL=