El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señaló que es esencial seguir trabajando en el fortalecimiento de los factores que estimulen la inversión, el crecimiento, el empleo y la confianza de los hogares y empresas.
Lo anterior, aun cuando el consumo muestra un comportamiento favorable.
“Esto permitirá establecer bases firmes y no coyunturales para lograr un desempeño de la economía más dinámico en el mediano y largo plazos”, mencionó el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
En su análisis semanal, se refirió a las últimas cifras de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), la cuales muestran que durante marzo las ventas a tiendas totales tuvieron un incremento anual en términos nominales de 10.9%, mientras que las ventas a tiendas iguales aumentaron 7.9% (6.2% y 3.3% en términos reales respectivamente).
Para el CEESP, los datos proyectan que el mercado interno del país conserva un buen dinamismo como fuente de crecimiento del PIB. No obstante, “las condiciones generarles de la economía parecen no tener una relación directa con ese desempeño”.
“Después de la lenta recuperación postpandemia, que tardó ocho trimestres, el ritmo de crecimiento vuelve a mostrar signos de debilidad al registrar una tendencia a la baja a partir de finales de 2022”.
Cabe mencionar que la semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer su estimación oportuna del producto interno bruto (PIB), el cual pronostica que en el primer trimestre del año, la economía mexicana creció 0.2% trimestral (con cifras ajustadas por estacionalidad).
El avance es mayor al estimado por mercados y representaría una aceleración de la economía, pues en el último trimestre de 2023 registró un avance de 0.1 por ciento.
No obstante, a tasa anual, el crecimiento sigue desacelerándose. Incluso, fue el avance más bajo desde el cuarto trimestre del 2021 al sólo expandirse en 2 por ciento, “similar al promedio anual de los últimos 30 años”.
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Tras valorar estos datos el CEESP apuntó que la inversión total, a pesar de su sorpresivo repunte a finales del 2022, no ha sido suficiente para generar los empleos formales que requiere el país. Además, la precarización del empleo aún se refleja en las condiciones de contratación.
“Es cierto que algunos indicadores relacionados muestran un comportamiento favorable, como es la evolución de los trabajadores al IMSS que, según el reporte más reciente indica que al cierre de abril el total de registros sumó 22.3 millones, lo que significó que en los primeros cuatro meses del año se agregaran 265 mil más registros (después de que tan solo en abril cayeran en 465).
“No obstante, si se eliminan los años más afectados por la pandemia (2020 y 2021), este sería el menor aumento para el mismo lapso desde 2013”, subrayó el centro, el cual también acentuó que es probable que una parte importante de los nuevos registros correspondan a personas que ya tenían empleo y solo se integraron al padrón del IMSS, por lo que estos no se pueden considerar como nuevos empleos.
En este entorno, el organismo destacó que el comportamiento del consumo en un ambiente y perspectiva de debilidad de la economía se puede atribuir al incremento de los salarios mínimos, que en lo que va del sexenio acumula un alza de 181%.
“Junto con el aumento de la población ocupada, ha propiciado un incremento de la masa salarial.
“No obstante, la mayoría de las contrataciones se ha realizado con sueldos bajos, señal de que persisten indicios de la precarización del empleo, lo que limita un mayor dinamismo del consumo en el mediano y largo plazos”, resaltó.
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