El proceso internacional de relocalización de empresas o “nearshoring” tiene diferentes formas de manifestarse en México, ya que no necesariamente implica la llegada de fábricas que dejaron los países asiáticos para acercarse a la región de América del Norte.
Lo que se ha visto es la reinversión de grandes empresas internacionales ya establecidas en México para ampliar sus operaciones, o bien se trata de empresas extranjeras que rentan naves industriales e instalaciones que levantaron inversionistas mexicanos, comentaron Gabriel Yorio González, subsecretario de Hacienda, y Rodrigo Mariscal Paredes, jefe de la Unidad de Planeación Económica, ambos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
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“No toda la inversión extranjera directa viene del nearshoring, es decir, de una empresa que se mudó de Asia a México. La mayor parte de la inversión tiene que ver con firmas internacionales que busca diferentes mercados. Es el caso de Tesla que no quiere perder el mercado de Asia y se expande a México”, comentó Yorio González.
En conferencia de prensa para dar a conocer los resultados de las finanzas públicas al primer trimestre de 2024, los funcionarios trataron de explicar cómo fluyen las inversiones derivadas del “nearshoring” al país, un proceso que dijeron ha sido “complejo”, porque se expresa en “varios fenómenos”.
Rodrigo Mariscal explicó que un canal “tradicional” consiste en las reinversiones que realizan empresas que llegaron a México desde la apertura comercial, como las industrias automotriz, electrónica y de electrodomésticos. Pero en particular, destaca la industria automotriz que ha reinvertido para adaptar sus plantas a la producción de vehículos eléctricos.
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“Las plantas automotrices están cambiando su configuración (…) Cuando hablamos con ellos, nos dicen que paran las operaciones y que reconfiguran sus plantas para autos eléctricos”, comentó Mariscal Paredes.
Otra forma de “nearshoring” es la inversión de “sectores no tradicionales”, es decir los sectores de actividad que tienen una presencia más reciente en México y que “varían de naturaleza, como juguetes, equipo médico y aeroespacial”.
Pero una tercera vía por la cual se expresa el “nearshoring” es la inversión de empresas extranjeras que acuden a esquemas de arrendamiento, sin adquirir bienes inmuebles.
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“Hay empresas mexicanas que crean fábricas, contratan personal, buscan permisos pero rentan la fábrica. La empresa extranjera no compra, sino que renta, de modo que este capital entra en la balanza de servicios de la cuenta corriente”, aseguró el funcionario.
Yorio González y Mariscal Paredes dijeron que existen empresas mexicanas que también realizan inversiones directas en el país y que actualmente alcanzan un total de 400,000 millones de dólares (mdd), esto es 10 veces más que los 36,000 mdd de inversión extranjera directa que captó México en 2023.
GC





