El Mundial de Futbol 2026 generará un crecimiento adicional al producto interno bruto (PIB) de apenas 0.15%, de acuerdo con estimaciones de Grupo Financiero BASE, por lo que la economía mexicana alcanzaría un avance anual de 0.9% bajo un escenario base.
Según Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco BASE, el impacto económico de la Copa del Mundo será limitado, ya que gran parte del gasto que se observe corresponderá a un redireccionamiento del consumo.
“Mucho del consumo que se registre va a ser un redireccionamiento, es decir, la población podría dejar de ir a algún restaurante con el fin de gastar en reuniones para ver los partidos”, explicó.
La economista señaló que el consumo adicional que pudiera generarse durante el evento estará apoyado principalmente en el crédito, lo que implicará restricciones hacia la segunda mitad del año.
“El consumo adicional que se pueda generar va a estar apoyado sobre todo en la parte de crédito, lo que limitará el consumo en la segunda mitad del año”, expuso durante una conferencia de prensa.
En cuanto al turismo, BASE prevé un aumento asociado al Mundial; sin embargo, incluso bajo un escenario optimista, el efecto sobre la actividad económica sería acotado.
“Aun contemplando que se duplique el turismo internacional y que este sector gastará, en promedio, 20 por ciento más de lo que gastaron el año pasado, con esto sólo se agregaría 0.1 por ciento al PIB”, detalló la institución.
Con este contexto, Grupo Financiero BASE mantiene su previsión de crecimiento económico de 0.9% anual para 2026, luego de que en 2025 el PIB avanzó 0.79% anual, de acuerdo con la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto Trimestral (EOPIBT) publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Para BASE, el modesto desempeño económico de 2025 es reflejo de que México se encuentra en una “trampa de estancamiento”, vinculada al debilitamiento institucional, el aumento de la informalidad, así como a la caída en la productividad y en la inversión fija.
“No hubo recesión, pero es evidente el estancamiento económico. Cuando hablamos de estancamiento, revisando la actividad económica, lo que nos dice es que un país cae en una trampa de estancamiento económico cuando se da alguno de los siguientes factores: debilitamiento de las instituciones, aumento de la informalidad, caída en la inversión fija y caída en la productividad.
“Desafortunadamente, México cumple con estos cuatro factores, o sea, no cumple nada más con algunos, sino que cumple con los cuatro factores”, expuso Siller.
De acuerdo con la economista, esta trampa del estancamiento implica un bajo crecimiento que se perpetúa a través de un círculo vicioso, en el que se debilitan las instituciones, disminuye la inversión fija, cae la productividad y aumenta la informalidad, lo que deriva nuevamente en un crecimiento económico reducido.
“Las empresas no tienen suficientes ingresos y, por lo tanto, no tienen tanto dinero para volver a invertir o no tienen tanta confianza para volver a invertir ni para contratar personal en el sector formal.
“En tanto, las personas pues tienen un bajo crecimiento de la masa salarial y se muestran inclusive también un tanto cautelosas, no gastan tanto y las empresas vuelven a tener bajos ingresos y nuevamente vuelve a haber un crecimiento económico bajo, entonces es un círculo vicioso”, explicó.
Para romper este ciclo, Siller subrayó que no se requieren soluciones extraordinarias, sino acciones concretas para revertir los factores que llevaron al estancamiento.
“No se necesita descubrir el hilo negro de las cosas”, apuntó.
La economista advirtió que, con la caída en la inversión fija, el incremento de la informalidad y la menor productividad de los factores, el país enfrenta una reducción en su capacidad productiva.
“Ahora hay una menor capacidad productiva. Es decir, el potencial de México se redujo”, afirmó.
En este sentido, indicó que si anteriormente se estimaba que México podía crecer a tasas cercanas a 3.5% anual, actualmente el crecimiento potencial se ubica alrededor de 1.4% por año, lo que limita de manera estructural el desempeño de la economía mexicana en el mediano plazo.
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