El gobierno federal modernizó los mecanismos de compras consolidadas de medicamentos con el objeto de dar prioridad a los tratamientos de primera línea, es decir, los más requeridos por los pacientes y con mejores resultados clínicos.

Dicha modernización implicó revisar el catálogo de claves de medicamentos, para dar preferencia a los que se consideran “esenciales”, de manera que el catálogo se redujo en 30%.

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En la conferencia de prensa de todas las mañanas de Presidencia de la República, el secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, explicó que el nuevo modelo cambia la forma en que el Estado adquiere medicamentos.

Ahora se sustenta en “evidencia científica” y en “criterios técnicos” para elegir solo aquellos tratamientos con mayor efectividad para los pacientes.

Una nueva forma de clasificar y comprar medicamentos

La modernización retoma la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que divide los medicamentos en tres categorías para definir su prioridad de compra.

Los medicamentos esenciales son aquellos con eficacia comprobada y alta seguridad, los cuales deberán estar disponibles en todo momento para que puedan ser recetados a cualquier paciente que lo necesite.

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Los medicamentos complementarios, que se utilizan en situaciones específicas. Su uso dependerá de ciertas condiciones clínicas y su beneficio puede variar.

En tanto, los medicamentos no esenciales son aquellos con menor eficacia o seguridad frente a otras alternativas. Estos tratamientos pueden ser reemplazados.

Con base en esta clasificación, el sistema prioriza la adquisición de medicamentos esenciales y reduce la compra de opciones menos efectivas.

Recorte al catálogo para mejorar la atención

Como parte de esta modernización, se realizó una revisión técnica del catálogo nacional de medicamentos con apoyo de expertos del sector salud.

El análisis identificó que una parte importante de los tratamientos actuales puede sustituirse por alternativas más eficaces, según la Secretaría de Salud.

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En atención primaria, 21% de los medicamentos puede reemplazarse. En hospitales, el ajuste alcanza 41%. En el caso de la atención pediátrica, el cambio es menor, con solo 9%, debido a que la mayoría ya cumple con estándares actuales.

De esta manera, el catálogo nacional pasó de 2,753 a 1,929 claves —esto es una disminución de 30%—, lo cual permitirá concentrar los recursos en medicamentos con valor clínico comprobado y mejorar la capacidad de respuesta del sistema de salud.

En términos concretos, se eliminarán 66 medicamentos no esenciales en atención primaria, 680 en el ámbito hospitalario y 78 en pediatría.

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“Por lo tanto, al comprar medicamentos esenciales se fortalece el abasto y se optimizan los recursos públicos”, comentó David Kershenobich.

El rediseño también incluye revisiones anuales para actualizar los tratamientos conforme avanza el conocimiento médico. “Las personas que requieren tratamiento van a recibir cada vez más y mejores tratamientos”, concluyó el funcionario.

GC