El Programa de Microcréditos para el Bienestar pudo servir para que las micro y pequeñas empresas pudieran sobrellevar la crisis económica provocada por la pandemia del Covid-19, ya que aportó un respaldo financiero a negocios que comúnmente carecen de crédito bancario.
Las empresas que recibieron las ayudas del Programa tienen en común que obtuvieron ganancias mensuales 11% superiores a las compañías que no se beneficiaron de los microcréditos, consideró el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), con base en un estudio elaborado en colaboración con la Secretaría de Economía.
El Programa de Microcréditos para el Bienestar fue operado en 2019 y 2020 por la Secretaría de Economía y luego resectorizado en 2021 a la Secretaría del Bienestar (Sebien) y está encaminado a fortalecer la actividad económica y generar el empleo regional, a través del microfinanciamiento para pequeñas empresas.
Esta disposición consta de dos componentes, que consiste en la oferta de préstamos a los negocios y capacitación en gestión financiera, empresarial y productiva.
Coneval explicó que en el estudio se encuestaron a 3,144 dueños o encargados de pequeños negocios de todo el país, 71.18% de los cuales fueron beneficiarios, mientras que el 28.82% restante se integró por no beneficiarios.
Entre los principales resultados del estudio destaca que el financiamiento constituyó un aliciente para las micro y pequeñas empresas en el contexto de la pandemia del Covid-19, sobre todo ante los meses de confinamiento obligatorio y el subsecuente proceso de reapertura de las actividades productivas y sociales de todo el país.
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“El Programa de Microcréditos para el Bienestar podría haber contribuido a contrarrestar algunos de los posibles efectos provocados por la pandemia en la economía de los hogares”, manifestó el Coneval, ya que las empresas que lo recibieron han visto crecer sus ganancias mensuales 11% en comparación con los negocios que no tuvieron el apoyo.
Sin embargo, el Coneval advirtió en su análisis que la aplicación de los microcréditos mostró una vez más las desigualdades que existen en México de género y en materia de nivel de estudios, ya que los negocios que han tenido un mejor desempeño, en función de las ganancias, son aquellas cuyos dueños son personas con educación superior.
“Los resultados de este estudio identifican una marcada brecha de género en el desempeño de los negocios. Las mujeres del estudio presentan, en promedio, 30% menos ganancias que los hombres, lo cual podría estar asociado a una menor disponibilidad de tiempo para dedicar a sus micronegocios y la realización de actividades adicionales en el hogar”, refirió el Consejo.
El estudio identificó que las mujeres microempresarias se dedican al comercio y la prestación de servicios, que por lo general son labores de baja calificación y tiempo flexible, que generalmente aportan bajas ganancias.
“Por eso, se deben implementar acciones afirmativas, como montos mayores para inversión, y elementos adicionales que fortalezcan las capacidades de las mujeres respecto al emprendimiento de negocios”, propuso el Coneval.
Asimismo, el Consejo recomendó fortalecer la capacitación de los emprendedores del país, ya que los negocios que han tenido un mejor desempeño son aquellos que han incorporado en su gestión prácticas de profesionalización administrativa, como separar los gastos del hogar y del negocio, realizar un registro contable para el pago de impuestos, conseguir un establecimiento fijo o abrir cuentas bancarias para facilitar la gestión del negocio.
GC





