El próximo 2023 se anticipa como un periodo de “desaceleración acelerada” en la economía de los países latinoamericanos y México no es la excepción ya que, a nivel regional, se espera un crecimiento de 0.9%, que reduce una expectativa anterior que era de 3.1%.

Para México se espera que el próximo año, el Producto Interno Bruto (PIB) avance 1.2%, mientras que otros países como Brasil y Colombia crecerán a tasas de 0.2% y 1.5%, respectivamente, consideró Coface, empresa de seguro de crédito con sede en Francia.

El contexto que explica estos pronósticos consiste en el proceso de desaceleración económica que han comenzado a experimentar los países desarrollados, lo que dejará el próximo año un crecimiento del PIB mundial de 1.9%, por debajo del 2.8% esperado para 2022, consideró Patricia Krause, economista de Coface para América Latina,

Según las previsiones de la analista, los países europeos pueden llevarse la peor parte el próximo año, con caídas de 0.8% de Reino Unido, de 0.5% de Alemania y de 0.4% de Italia.

Mientras que Estados Unidos, el principal socio comercial de México, también perderá dinamismo en sus actividades productivas, lo que solo le permitirá crecer 1% en 2023.

En este sentido, el panorama económico para México y el resto de los países latinoamericanos será desafiante ante las tendencias que se han observado a lo largo de 2022.

Patricia Krause recordó que el proceso de recuperación económica tras la crisis por la pandemia del Covid-19 hizo crecer la tasa de inflación a niveles históricos a nivel internacional –derivado de la interrupción de las cadenas de suministro y el incremento de la demanda de bienes y servicios—, lo que ha obligado a los bancos centrales a actuar mediante las tasas de referencia.

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Si bien se espera que las tasas de referencia en algún momento contribuyan a detener las presiones inflacionarias de los países, el efecto colateral consiste en que la economía perderá dinamismo y se desatará una contracción de la actividad.

De ahí que se han revisado las previsiones de crecimiento y el ánimo de cautela sobre el desempeño de la economía en 2023, según los análisis de Coface.

El sector empresarial resentirá los efectos de esta desaceleración económica en algunos países, o bien de recesión en otros casos, que se traducirá, entre otros efectos, en “un riesgo de aumento de insolvencias empresariales”, refirió Patricia Krause.

A diferencia de la crisis por la pandemia del Covid-19, “las medidas de apoyo serán menos generosas para las empresas”, comentó la experta, en relación con los programas de subsidios y apoyos que otorgaron los países desarrollados y algunos de América Latina a su sector privado.

Asimismo, las empresas enfrentarán precios más altos de sus insumos y materias primas –derivado de las presiones inflacionarias—,  además de que el aumento a las tasas de referencia de los bancos centrales elevarán el costo del dinero para el sector privado.

Derivado de la desaceleración, también es previsible que caiga la demanda de los consumidores, lo que igualmente afectará as finanzas delas empresas de bienes y servicios.

La experta destacó no obstante que el riesgo de incumplimiento de pagos de las empresas será diferenciado por región geográfica, ya que en Estados Unidos y Canadá, el peligro de caer en esta situación es bajo; pero en América Latina, el peligro es mayor, que Coface clasifica como “bastante alto”.

GC