En México existen 3.3 millones menores de edad, de entre cinco y 17 años, que desempeñan alguna actividad económica para apoyar a su familia o para mantenerse a sí mismos, lo que eleva la tasa de trabajo infantil a 11.5%. Los datos anteriores corresponden a la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2019 que, al compararse con la ENTI de 2017, dejan ver un crecimiento de este fenómeno. En la Encuesta pasada, el país reportó 3.2 millones de menores que trabajaban, equivalente a una tasa de 11%. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó en un reporte que el trabajo infantil está estrechamente vinculado con el entorno social, económico y cultural de cada país o región, además de que es un reflejo de la pobreza y de algunos problemas de orden familiar. Según el método de estudio, en México existe un total de 28.5 millones de personas en el rango de edad de entre cinco y 17 años, a partir de lo cual se identifica a quienes desempeñan alguna actividad económica. Este segmento de quienes al momento de ser encuestados responden que sí trabajan es lo que se denomina como tasa de trabajo infantil. El reporte, que fue elaborado en colaboración con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), precisa que del universo de 3.3 millones de menores trabajadores, la gran mayoría ―una porción de 2 millones― labora en condiciones no permitidas. Mientras que 133,000 individuos sí trabajan en condiciones permitidas El concepto de labores no permitidas se refiere a los niños y adolescentes que trabajan a pesar de tener una edad menor a la permitida y los que, aun con edad mínima legal para trabajar, lo hacen en sectores económicos y ocupaciones peligrosas o prohibidas para su vida y salud física y mental. La Ley Federal del Trabajo (LFT) establece que la edad mínima para trabajar en el país es de 15 años, además de que los menores deberán tener el consentimiento de sus padres y no podrán prestar sus servicios más allá de seis horas diarias. El fenómeno del trabajo infantil afecta más a las entidades federativas con mayores índices de pobreza y marginación, ya que las tasas más altas del país se observan en Oaxaca, con 21.5%, así como en Puebla y Chiapas con 18.3%, respectivamente. En tanto que las tasas más bajas se presentaron en Baja California y la Ciudad de México, con 5.3% y 5.4%, en cada caso. La ENTI 2019 también muestra que los sectores económicos que más se benefician del trabajo infantil son el agropecuario y el de servicios, ya que los menores que se desempeñan en ocupaciones no permitidas se concentran en el sector agropecuario, con 29.2%; los servicios con 25%, y el comercio con 22.8%. Te puede interesar: “Prohibido prohibir”: AMLO sobre venta de comida chatarra a menores Otro dato relevante es la tasa de ocupación peligrosa, que se refiere a la participación laboral de los menores de entre 15 y 17 años, que se desempeñan en actividades peligrosas, con horarios prolongados o nocturnos y que los exponen a riesgos, la cual se ubicó en 16.6% al corte de 2019. Este dato mostró una mejoría en comparación con la Encuesta de 2017, cuando el resultado de ese entonces fue de 26.6%. Asimismo, la ENTI 2019 estima que 20.8 millones de niños y adolescentes realizaron tareas domésticas en sus hogares sin recibir remuneración, cifra de la que se desprende que la mayoría de las veces estos menores fueron mujeres. Es decir que de esos 20.8 millones, 51.3% fueron mujeres y 48.7% fueron varones. GC