La deuda del gobierno mexicano se encuentra cada vez más cerca de perder el grado de inversión, debido a que las principales agencias calificadoras mantienen dudas sobre la capacidad del gobierno central para cumplir sus metas de reducción del déficit fiscal.
Así lo señaló un análisis de Franklin Templeton —elaborado por Ramsé Gutiérrez—, el cual advirtió que México conserva todavía el grado de inversión, aunque con márgenes “cada vez más estrechos”.
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El caso más reciente ocurrió esta semana, cuando Moody’s Ratings redujo la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3, el último escalón dentro del grado de inversión, además de asignarle una perspectiva estable.
Esta decisión alineó el panorama de las principales agencias calificadoras en torno a una visión más cautelosa sobre las finanzas públicas mexicanas, refirió el análisis.
En semanas recientes, S&P Global Ratings modificó la perspectiva de la deuda soberana de México, de estable a negativa, lo que abre la posibilidad de un recorte en la nota crediticia en los próximos meses.
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Mientras tanto, Fitch Ratings mantuvo en abril la calificación de México en BBB- con perspectiva estable, también en el nivel más bajo del grado de inversión.
Franklin Templeton explicó que las preocupaciones del mercado se concentran en la credibilidad de la estrategia fiscal del gobierno para cumplir con sus metas de disminución del déficit fiscal, la carga financiera que representa Petróleos Mexicanos (Pemex) para el presupuesto federal y factores externos como la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El análisis hizo ver que los mercados financieros ya anticipaban parte de este deterioro, por lo que la reacción fue moderada ante la revisión de Moody’s.
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El tipo de cambio mostró pocos movimientos y los inversionistas ya incorporaban riesgos relacionados con el aumento de la deuda y la situación de Pemex. “La baja en la calificación luce más como una validación que como una sorpresa”, refirió Franklin Templeton.
Sin embargo, la firma consideró que todavía existe el riesgo de que los mercados no reflejen por completo la posibilidad de que México pierda el grado de inversión si alguna de las agencias vuelve a recortar la nota soberana, lo que entonces sí puede reflejar nerviosismo a través del tipo de cambio y otros indicadores.
GC





