La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) advirtió que México necesita implementar una nueva estrategia para impulsar su crecimiento económico, esto luego de que el organismo redujera su estimado a 1.6 por ciento desde 2.0 por ciento para 2019 y a 2.0 por ciento desde 2.3 por ciento para 2020. De acuerdo con el Estudio Económico de México que la Organización presenta cada dos años con el fin de identificar los principales retos que enfrentan las economías y emitir recomendaciones que apoyen a mejorar su desempeño, el país está creciendo a ritmo moderado, sustentado por un fuerte marco macroeconómico y por exportaciones sólidas asociadas con la profunda integración del país en las cadenas globales de valor. En este contexto, la OCDE subraya que ahora, se requiere una nueva estrategia para estimular el crecimiento, reducir los altos niveles de pobreza y desigualdad, y mejorar el bienestar para todos los mexicanos.
“La economía mexicana ha mostrado un buen desempeño en años recientes, pero ahora afronta serios factores adversos provenientes del entorno exterior, así como importantes retos estructurales en el interior del país, como la cada vez mayor brecha entre la economía más moderna y productiva del norte y el centro del país, y la economía más tradicional del sur, la cual constituye una fuente de desigualdad y pobreza a la vez. “La única respuesta posible es continuar diseñando y poniendo en marcha nuevas reformas para infundir confianza, mejorar la calidad de la administración pública, aumentar oportunidades, reducir la desigualdad y conformar una sociedad más fuerte y más incluyente para todos los mexicanos”, expone el documento.
Apunta que, entre todas las reformas estructurales, la optimización de la calidad institucional aportaría los mayores beneficios en materia de crecimiento e incrementaría el impacto de todas las demás reformas de política. Por ello, destaca que es necesario completar la puesta en práctica de los recién creados sistemas anticorrupción a nivel nacional y local, y considerar al mismo tiempo la creación de un organismo anticorrupción especializado e independiente, tomando en cuenta la estructura federal de gobierno. Además, es preciso trabajar en garantizar la permanente fortaleza y autonomía de las nuevas autoridades de competencia y los reguladores sectoriales. El análisis advierte igualmente que, se requiere una nueva reforma fiscal para mejorar la recaudación, limitar la evasión y garantizar el financiamiento de la inversión en infraestructura y las políticas para reducir la pobreza y la desigualdad. En ese sentido, sugiere darle forma a una reforma integral de la tributación y los subsidios debería procurar ampliar la base gravable del impuesto al valor agregado, al reducir exenciones y eliminar las tasas reducidas, al tiempo que se compensa a los hogares de bajos ingresos con subsidios focalizados. Aconseja también “añadir una mayor progresividad al sistema del impuesto sobre la renta a las personas físicas, al implementar un umbral de ingresos más bajo para la tasa máxima, recortar más las deducciones fiscales y hacer un mejor uso de los impuestos prediales”.
“Se requieren esfuerzos constantes para reducir la duplicación de los programas sociales y de los beneficiarios, y a la vez ampliar la cobertura para las personas en condición de pobreza que no reciben aún los beneficios”.
Por otro lado, el organismo recomienda implantar reformas para disminuir la persistente alta informalidad en México, la cual limita el crecimiento de la productividad y la capacidad fiscal del gobierno de proporcionar y redistribuir los beneficios públicos.
“Un enfoque coordinado a la reducción de la informalidad mitigaría la carga administrativa de la actividad empresarial”.
A lo anterior, la OCDE identifica como medidas deseables y factibles la disminución de los costos del cumplimiento de las obligaciones fiscales, la reducción del costo de la creación de nuevos empleos y la baja de las aportaciones a la seguridad social por parte de los asalariados con ingresos bajos. Finalmente, asevera que un mejor rendimiento educativo ayudará a combatir la persistente desigualdad y a fomentar el crecimiento de la productividad, y destaca que integrar las cuestiones medioambientales y de gobierno metropolitano en la formulación de políticas puede mejorar mucho los resultados económicos y también los ambientales.
“Reformar la gobernanza de las grandes zonas metropolitanas permitiría a los gobiernos locales planificar el uso de suelo, el transporte público y la vivienda de manera integrada, impulsar la productividad y reducir los congestionamientos y la contaminación atmosférica, que afectan sobre todo a los hogares de ingresos bajos”, concluye.

Mexico PTT Spanish May 2019 by Marco Mares Redacción on Scribd

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