México volverá a posicionarse como el país con menor crecimiento económico en Latinoamérica por segundo año consecutivo. Así lo advirtieron economistas de Citi México, al anticipar que el producto interno bruto (PIB) apenas avanzará 0.2% anual en 2025, un escenario marcado por la debilidad de la inversión y la incertidumbre comercial.

Durante una conferencia de prensa, Julio Ruíz, economista en jefe de la institución, explicó que el país se mantiene entre las economías de peor desempeño en la región debido a la caída de la inversión, tendencia que se arrastra desde finales de 2024.

El analista señaló que parte de este retroceso está asociado a la conclusión de proyectos de infraestructura impulsados por la administración anterior, los cuales se concentraban principalmente en inversión pública.

Añadió que el entorno se complicó aún más por la incertidumbre generada por la política comercial de Estados Unidos, especialmente por la aplicación de nuevos aranceles. Este factor, dijo, “le sigue pegando a la inversión, y por eso vemos estas contracciones”.

Aun dentro de este escenario, Citi estima que la economía mexicana mostrará un crecimiento marginal en 2025, impulsado sobre todo por el consumo privado, que se mantiene “relativamente resiliente”. No obstante, los indicadores más recientes muestran una clara desaceleración, derivada de la menor creación de empleo formal y de la pérdida de dinamismo en las remesas, que también han comenzado a deteriorarse.

El economista de Citi México subrayó que otro de los motores que sostiene la actividad económica del país es el sector exportador, que continúa avanzando a un ritmo positivo a pesar de los aranceles impuestos por Estados Unidos.

Aun así, la institución mantuvo su previsión de un crecimiento de solo 0.2% para 2025, con una mejora hacia 2026, cuando espera un avance de 1.0% anual. Ruíz detalló que este pronóstico incorpora la contracción registrada en el tercer trimestre de 2024 y las revisiones a la baja en periodos previos.

Al mirar hacia 2026, el economista consideró que la economía mexicana debería iniciar una recuperación moderada, fundamentada en la continuidad del consumo privado, respaldado por algunos signos de aceleración en el empleo formal, aunque todavía desde niveles bajos.

Igualmente, pese al freno que han mostrado las remesas, continúan representando cerca del 3.4% del PIB, una proporción que sigue siendo relevante para sostener la demanda interna.

Ruíz puntualizó que el consumo también recibirá un impulso adicional por los programas sociales previstos para 2026, lo que podría convertirlo en un motor relevante al inicio del año.

Sin embargo, advirtió que la inversión seguirá siendo el componente más incierto, ya que su recuperación dependerá del desenlace en la revisión del T-MEC que se llevará a cabo en 2026.

El resultado de esta revisión será clave para despejar la incertidumbre, pues al tener un tratado libre de comercio ya renegociado, acordado por las partes, significaría que ya las reglas del juego para el comercio van a ser claras y ya no tendrás esta incertidumbre”, expuso.

Finalmente, el economista advirtió que, aun si se alcanza un acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá, las decisiones de inversión tardarían en materializarse.

En el mejor de los casos, dijo, podrían reflejarse hasta la segunda mitad de 2026, impulsando un crecimiento cercano a 1.0%, una tasa que calificó como débil frente al potencial económico del país, estimado alrededor del 2.0%.

Seguramente estas decisiones de inversión que esperamos que regresen van a tomar tiempo y se van a retornar más hacia la segunda mitad del año”, concluyó.

er