México enfrenta el reto de no contar aún con condiciones estructurales suficientes en energía, agua, financiamiento y planeación territorial para capitalizar plenamente la expansión global de centros de datos impulsada por la inteligencia artificial, de acuerdo con un artículo de KPMG.
Según la consultora, el país aparece como un mercado con potencial por su cercanía con Estados Unidos y su integración en cadenas globales de valor, pero advierte que ese posicionamiento no es suficiente por sí mismo para detonar inversión efectiva sin la infraestructura necesaria.
En ese sentido, el artículo subraya que la oportunidad no depende únicamente del interés de inversión ni de la ubicación geográfica, sino de la capacidad de desarrollar condiciones estructurales que permitan sostener operaciones de alta demanda tecnológica en el largo plazo.
En paralelo, la expansión de la inteligencia artificial está impulsando un crecimiento acelerado en la demanda de centros de datos a nivel global, debido al aumento en las necesidades de procesamiento y almacenamiento de información, lo que está elevando de forma relevante el consumo eléctrico asociado a estas instalaciones.
KPMG señala que este crecimiento no es gradual, sino exponencial, y estima que el consumo global de electricidad de los centros de datos podría aumentar en más de 100% hacia el final de la década, en un entorno donde la capacidad instalada se concentra en pocos mercados.
En ese contexto, identifica como principal limitante la disponibilidad energética, ante la presión creciente sobre la generación eléctrica, así como restricciones en transmisión y tiempos de interconexión a la red.
También destaca el factor hídrico, ya que los centros de datos requieren grandes volúmenes de agua para sus sistemas de enfriamiento, lo que incrementa la presión sobre recursos que en algunos casos ya presentan estrés estructural.
Otro elemento relevante es la planeación territorial, dado que la expansión de estos proyectos se está desplazando hacia zonas fuera de los centros urbanos tradicionales, lo que exige infraestructura más desarrollada en nuevas ubicaciones.
Finalmente, el financiamiento aparece como una restricción adicional, debido a que la escala de inversión necesaria comienza a tensionar los esquemas tradicionales de deuda.
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