En los últimos 16 años la precarización de las condiciones laborales se reflejaron en una pérdida de 1.83 millones de empleos con salarios mayores a cinco salarios mínimos, lo cual es consecuencia del bajo crecimiento que registra la economía mexicana, reveló un análisis del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC). El nuevo milenio ha sido testigo del crecimiento inercial de la economía mexicana, apenas una tasa promedio de 2.2% desde 2001, refiere el documento, que destaca que la apertura comercial no es suficiente para contrarrestar la erosión del sistema productivo.
“Las empresas enfrentan un entorno poco favorable: regulación excesiva e inapropiada para un mundo altamente competitivo, inseguridad pública, altos costos energéticos, un sistema educativo poco vinculado con las necesidades productivas, infraestructura obsoleta, falta de inversión pública, escaso financiamiento público y privado, un sistema tributario enfocado a un grupo cautivo, competencia desleal de la informalidad”, entre otros factores, refirió José Luis de la Cruz, director del IDIC.
Esos elementos, dice, son algunos factores que impiden el crecimiento del país, que en la década de los 80 era la economía número 8 del mundo y que hoy, según el Fondo Monetario Internacional, se ubica en el lugar 16. Ello se reflejó en una pérdida de 1.83 millones de empleos con salarios mayores a cinco salarios mínimos del cuarto trimestre de 2000 al primero de 2017.
“Lo anterior implica que la incorporación de más población en edad de trabajar no ha encontrado más oportunidades para laborar en donde paguen mejor”, señala.
Con excepción de Chihuahua y Baja California, el resto de las entidades registraron una caída de empleos bajo esas condiciones: