La subsecretaria de Comercio Exterior, Luz María de la Mora, indicó que el gobierno federal evalúa, “muy seriamente”, la aplicación de aranceles a Estados Unidos, en caso de que el gobierno de Joe Biden otorgue incentivos fiscales para la compra de vehículos eléctricos fabricados en territorio estadounidense.

“Ojalá que no lleguemos a eso, pero es algo que definitivamente tenemos a nuestra disposición y lo estamos considerando muy seriamente”, indicó la funcionaria respecto a la iniciativa tramitada en el Congreso estadounidense que prevé créditos de entre 7,500 y 12,500 dólares para la adquisición de vehículos eléctricos fabricados en Estados Unidos, lo que pondría en desventaja a los autos hechos en México.

Derivado de lo anterior, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) abrió el martes pasado la puerta a activar un panel de controversia internacional, mecanismo de arbitraje previsto en el Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Pero la Secretaría de Economía va más allá, y ya evalúa “represalias” como la aplicación de aranceles a productos estadounidenses.

Te puede interesar: Apoyan industriales panel de controversia contra incentivos de EU a autos eléctricos

“Lo que queremos no son aranceles, pero si necesitamos hacerlo tendríamos que hacerlo. No se trata de tener medidas que afecten al otro, se trata de generar una industria competitiva”, manifestó a EFE.

En ese sentido, De la Mora fundamentó que los incentivos para los autos eléctricos de Estados Unidos son “una medida proteccionista que busca llevar la industria de vuelta a Estados Unidos disfrazada de medida ambiental”.

Industria automotriz, vital para la economía mexicana

Cabe mencionar que la preocupación del gobierno mexicano no es infundada; la industria automotriz representa 4% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y 25% de sus exportaciones.

Igualmente, genera un millón de empleos directos y cinco millones indirectos, además de que 80% de los vehículos mexicanos se venden a Estados Unidos.

De acuerdo con el gobierno federal, ya hay empresas que están deteniendo su inversión porque no saben cuál va a ser el potencial exportador de México si pierde el acceso al mercado estadounidense.

Bajo este contexto, la Secretaría de Economía está calculando el impacto que tendría la medida para la industria mexicana para poder decidir qué tipos de aranceles “permiten contrabalancear el daño”.

“Nos podemos compensar en cualquier sector como ya hemos hecho en el pasado”, dijo De la Mora al recordar que en 2018 México puso aranceles a productos agrícolas e industriales de Estados Unidos en respuesta a la decisión del presidente Donald Trump de grabar al acero y aluminio mexicanos.

Es importante señalar que éste no es el único conflicto que tienen México y Estados Unidos por el sector automotor, pues en agosto pasado la administración de AMLO llamó a consultas al gobierno estadounidense por “interpretar con una forma diferente a la negociada” la metodología para definir las reglas de origen de los coches.

“Estamos trabajando para ver en qué momento podremos llegar a solicitar el establecimiento de un panel (sobre este anuncio)”, afirmó.

Acogiéndose al T-MEC, vigente desde julio de 2020, Estados Unidos también ha presentado quejas contra dos plantas mexicanas, una de General Motors en Silao (Guanajuato) y una de Tridonex en Matamoros (Tamaulipas), al considerar que se vulneran los derechos de los trabajadores previstos en el tratado.

De la Mora sostuvo que el primer conflicto ya se resolvió al repetirse la negociación del convenio colectivo de los trabajadores, mientras que la segunda corresponde a un conflicto “previo” al T-MEC.

“Estamos trabajando en una transición hacia una reforma laboral que busca fortalecer la capacidad de negociación colectiva de los trabajadores y un sistema de justicia laboral mucho más robusto”, defendió al funcionaria.

er