Los nuevos aranceles de Estados Unidos a las importaciones de drones y sus componentes no contemplan una tasa adicional para México, lo que sería favorable para la industria mexicana, destacó Banco BASE.
El comentario de la institución financiera se produce luego de que la víspera, la administración de Donald Trump anunció aranceles de hasta 100% para las importaciones de drones y determinados componentes, como parte de una estrategia para reducir la dependencia de proveedores extranjeros y fortalecer la producción estadounidense.
La medida fue implementada bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, con el argumento de atender riesgos para la seguridad nacional.
El arancel de 100% aplicará a drones con un peso máximo de despegue superior a 25 kilogramos o con capacidades de imagen térmica, además de sus estaciones de acoplamiento y determinados componentes considerados críticos.
Para drones de menor tamaño que no cuenten con esas características y otros componentes, Estados Unidos estableció un gravamen de 25%.
La proclamación también contempla tasas específicas para algunos socios comerciales, como las importaciones provenientes de la Unión Europea, Japón, Liechtenstein, Corea del Sur, Suiza y Taiwán, que tendrán un arancel de 15%, siempre que prácticamente todo el hardware, software y tecnología sean originarios de esos países o de Estados Unidos.
En el caso del Reino Unido, la tasa será de 10%, bajo las condiciones de origen establecidas por la administración estadounidense.
“En el caso de México, las nuevas medidas no contemplan un arancel adicional. Y, aunque el anuncio representa una nueva escalada de la política proteccionista de Estados Unidos, particularmente frente a China, que domina el mercado mundial de drones, para México, la ausencia de un arancel adicional representa una ventaja relativa frente a otras economías”, indicó Banco BASE en su análisis.
Cabe mencionar que los nuevos aranceles entrarán en vigor, en su mayor parte, 21 días después de la firma de la proclamación. Para determinados componentes considerados menos sensibles, el plazo será de 180 días.
En un comunicado, la Casa Blanca justificó la medida en la necesidad de fortalecer la industria estadounidense de drones y su cadena de suministro, debido a la dependencia de fuentes extranjeras para componentes críticos utilizados tanto en sistemas comerciales como militares.
De acuerdo con la administración de Trump, esta dependencia representa riesgos para la seguridad nacional y la ciberseguridad de Estados Unidos.
La proclamación también autoriza al secretario de Comercio a establecer un programa de relocalización de la producción para empresas que realicen nuevas inversiones en la fabricación de drones y sus componentes.
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