Grupo Bursátil Mexicano (GBM) Casa de Bolsa considera que, a pesar del entorno global complejo, México se encuentra en una posición relativamente sólida frente a otras economías emergentes.
En un análisis, la entidad señaló que en el segundo semestre, el país se encontrará con una combinación de retos, pero también con grandes oportunidades que podrían marcar un punto de inflexión para su economía
De acuerdo con el equipo de análisis económico de GBM, México ha logrado diferenciarse gracias a una conducción económica percibida como más moderada y pragmática, lo que ha generado una narrativa positiva entre los inversionistas internacionales.
De hecho, en los últimos meses, diversos institutos y organismos globales han señalado al país como uno de sus destinos preferidos dentro de América Latina, pese a la incertidumbre macroeconómica, particularmente por las decisiones comerciales impulsadas por el presidente Donald Trump.
Según los analistas, lo anterior se debe a que México ha buscado preservar una relación cercana con Estados Unidos, con el objetivo de mantener un comercio justo y equilibrado.
No obstante, la reciente advertencia estadounidense de imponer aranceles de 30% a productos provenientes de México—además del arancel sectorial de 25% que ya afecta al sector automotriz— ha generado nuevas especulaciones en los mercados sobre posibles afectaciones a las exportaciones mexicanas.
Ante este panorama, GBM considera que México deberá actuar con cautela durante la próxima revisión del T-MEC, pues, aunque el proceso formal aún no ha iniciado, será clave para definir el futuro de las relaciones comerciales.
En ese sentido, la Casa de Bolsa subrayó que si el tratado logra ofrecer certidumbre a las inversiones relacionadas con el fenómeno del nearshoring, el país podría aprovechar ventajas competitivas frente a otros mercados, especialmente los asiáticos.
En cuanto al desempeño económico, los analistas de GBM prevén que el crecimiento se mantendrá limitado, con una proyección de 0.5% para todo el año. Sin embargo, existen condiciones más favorables hacia el segundo semestre, con expectativas de un mayor dinamismo en la inversión.
Esto, dijo, podría ser impulsado por esquemas de colaboración público-privada, como el “Plan México”, así como por una trayectoria descendente en las tasas de interés que beneficiaría a la inversión productiva.
Asimismo, sectores como consumo, tecnología, salud y fintech han mostrado signos de resiliencia. Factores como un tipo de cambio favorable, la recuperación de la confianza del consumidor, el desarrollo de infraestructura tecnológica con inteligencia artificial, y la digitalización de servicios bancarios y empresariales, podrían traducirse en nuevas oportunidades para los mercados.
Respecto a los retos, GBM advirtió que persisten algunos riesgos estructurales. Además, la generación de empleo formal ha mostrado señales de desaceleración, la subocupación ha repuntado y los flujos de remesas podrían verse afectados por una política migratoria más estricta.
Finalmente, expuso que aunque el volumen total de remesas se mantiene en niveles elevados, el monto promedio por operación ha disminuido, lo que implica una presión adicional sobre los ingresos de los hogares que dependen de estos recursos.
“México se encuentra en una posición relativamente sólida frente a otras economías emergentes. La segunda mitad de 2025 podría presentar ciertas oportunidades; aunque estará marcada por una continua volatilidad externa, decisiones clave en política comercial, y ajustes institucionales internos, la economía podría comenzar de forma gradual a retomar dinamismo”, concluyó.
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