El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que México se prepara para iniciar la fase formal de negociación del T-MEC, tras una segunda ronda de acercamientos con Estados Unidos, y con posiciones ya definidas entre ambas partes.
De acuerdo con el funcionario, el principal punto de coincidencia se ubica en reducir la dependencia de Asia en sectores estratégicos.
“Entonces, el punto de confluencia mayor: ¿cómo vamos a reemplazar lo que estamos importando de otros países en donde hay dependencias muy altas? Como ya lo he comentado otras veces, en farmacéutica, en semiconductores, en mucho de la electrónica, la dependencia de México y de Estados Unidos respecto a Asia rebasa el 85%. Entonces, es muy inconveniente que estemos así”, expuso tras una reunión en Palacio Nacional.
En ese contexto, dijo, la negociación se orienta a reconfigurar las cadenas productivas en Norteamérica, delimitando qué parte de esa producción será absorbida por México y cuál por Estados Unidos, bajo un esquema de integración regional.
“Ese es el punto que veo yo donde hay más confluencia. ¿Cómo vamos a reemplazar eso? ¿Qué va a producir México? ¿Qué va a producir Estados Unidos? Y ahí no puede haber aranceles entre nosotros. Tenemos una política común.
En este contexto, el funcionario indicó que ya hay trabajo técnico en curso con empresas para avanzar en esa relocalización, en un proceso detallado previo al inicio formal de las conversaciones.
Pese a estos puntos de convergencia, advirtió que las negociaciones serán complejas por diferencias estructurales en la visión comercial.
“Veo que van a ser unas negociaciones difíciles, sin duda. O sea, no creo que van a ser fáciles. Pero el que México tenga ya conversaciones formales y que arranquemos el día 26 de mayo, pues señala que lo que se ha venido avanzando va a tener un resultado, a pesar de la dificultad en la que estamos viviendo”, subrayó.
El principal factor de tensión, añadió, radica en que Estados Unidos privilegia un esquema basado en aranceles y reglas de origen, en contraste con el enfoque de libre comercio que dio origen al tratado.
“No piensa que la mejor opción es el libre comercio […] vas a un sistema basado en aranceles y reglas de origen”.
Ante este entorno, México buscará preservar su competitividad relativa como exportador hacia Estados Unidos, en comparación con Asia.
Como ejemplo, Ebrard señaló el potencial en semiconductores, donde México participa actualmente con apenas 3% a 4%, pero podría escalar significativamente ante la relocalización productiva impulsada por Washington.
“Nosotros pensamos que […] cuando menos el 30% lo podríamos hacer”, manifestó.
En farmacéutica, destacó que la sustitución de importaciones desde Asia abre un mercado de miles de millones de dólares, en un sector donde la participación mexicana sigue siendo limitada.
Finalmente, subrayó que México mantiene una ventaja en arancel efectivo frente a competidores asiáticos, lo que ha sostenido el dinamismo exportador.
“Nosotros pagamos menos que China […] estamos abajo de 4”, recalcó.
Finalmente, acentuó que el equipo negociador mexicano ya está integrado y listo para la fase formal, con participación de distintas dependencias para cubrir los múltiples capítulos del tratado.
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