La deuda tecnológica en México continúa siendo un desafío crítico para las empresas, que operan con sistemas cercanos al final de su ciclo de vida. Esta obsolescencia representa el mayor riesgo operativo y de ciberseguridad, advirtió Carlos Marcel, director general de Kyndryl México, quien en entrevista con Fortuna y Poder acentuó que el país enfrenta una etapa decisiva en su proceso de modernización tecnológica.

“Todavía sigue habiendo un alto nivel de obsolescencia en las infraestructuras tecnológicas en México. Y cuando digo infraestructura no es solamente hardware, sino también software y, en algunos casos, aplicaciones.

“Esa obsolescencia trae determinados riesgos. Uno pudiera pensar que el más importante es la estabilidad de los sistemas, pero el riesgo más importante es la ciberseguridad”, explicó el directivo.

De acuerdo con datos de la empresa que ofrece servicios de tecnología empresarial de misión crítica, cerca de 44% de los servicios críticos de tecnología en el país operan sobre sistemas que están por cumplir su ciclo de vida.

No obstante, en su más reciente edición del Readiness Report se proyecta que 48% de las empresas mexicanas ya considera prioritaria la actualización tecnológica, una cifra superior al promedio global, que ronda el 42%.

Hay mucha consciencia sobre que la obsolescencia puede ser un disparador de un riesgo de ciberseguridad. Entonces, las empresas lo tratan ahora como algo crítico de resolver”, subrayó el especialista, quien indicó que, pese al contexto económico actual, las organizaciones no están reduciendo sus inversiones en tecnología, sino que están reorientándolas hacia proyectos con un retorno de inversión más claro, como la adopción de soluciones de inteligencia artificial, nube, datos y resiliencia.

Más que una disminución de la restricción en los gastos, el foco es el retorno de la inversión, y cómo ese retorno de la inversión les permite a las compañías hacer más negocios o estar preparados para hacer más negocios”, añadió.

Esa búsqueda de eficiencia se refleja en los sectores que más están avanzando en transformación digital, donde las compañías han encontrado en la modernización tecnológica un camino para mantener su competitividad.

Al respecto, el director de Kyndryl México señaló que la manufactura, la banca y el retail son los sectores donde la modernización de procesos y la adopción de inteligencia artificial están marcando la pauta.

“La inteligencia artificial está permeando en todas las industrias, desde la manufactura hasta el transporte. En banca sigue pendiente el tema de la nube, pero ya hay una intención clara de avanzar hacia proyectos basados en inteligencia artificial”, puntualizó.

Esa tendencia, explicó, refleja un cambio profundo en la forma en que las organizaciones conciben la tecnología dentro de su estructura. Ya no se trata solo de adoptar herramientas o digitalizar procesos, sino de integrar la tecnología como parte del modelo de negocio y del crecimiento estratégico de las compañías.

De esa forma, Marcel insistió en que la tecnología dejó de ser un área de gasto para convertirse en un habilitador directo del negocio, lo que exige una comunicación más fluida entre las áreas corporativas.

 “Hoy la tecnología no es un área de gasto, sino un elemento que hace al negocio. El problema es que todavía existe una barrera crítica entre las decisiones del negocio y las de tecnología. Eso significa que no hay una alineación entre las decisiones de hacia dónde quiere ir el negocio y hacia dónde va a ir la tecnología. No hay una conjunción de objetivos tales”, advirtió.

Otro de los puntos que consideró esenciales es el desarrollo de talento especializado. Según la segunda edición del Readiness Report, 47% de los encuestados en México entiende al recurso humano como esencial para toda la transformación de inteligencia artificial. Se trata de un porcentaje más alto que el nivel global (entre 5 y 37%).

Evidentemente hay una alta deuda tecnológica. O sea, no es gratis que casi la mitad de los sistemas críticos todavía funcionen sobre infraestructura casi obsoleta, y la conclusión es que sí hay una ambición súper importante y que permea a todos los niveles de las compañías de ir hacia una digitalización, a la adopción de tecnologías de inteligencia artificial, de la nube, seguir reforzando los temas de ciberseguridad, ocuparse y preocuparse de los sistemas de resiliencia, que es el sistema de recuperación.

Y claro, hay que resolver el tema de la deuda tecnológica, pero evidentemente también hay que ir a la acción respecto al desarrollo del talento y de la capacidad humana en cuanto a la ejecución de ese tipo de proyectos”, expuso.

Lo anterior, dijo, es de gran relevancia considerando que “hoy, la tecnología va tan rápido que no alcanzamos a desarrollar talento al mismo nivel, y eso puede convertirse en un problema si no se planifica con anticipación.”

A pesar de los desafíos, Marcel considera que México tiene una posición estratégica para consolidarse como un hub digital regional.

La capacidad humana que tenemos en México, si somos capaces de darle ese empujón al talento, puede convertir al país en un hub tecnológico para Latinoamérica, sin duda”, sostuvo.

Ese desarrollo de talento, añadió, debe ir acompañado de una visión más estratégica sobre cómo se asignan los recursos tecnológicos. Solo así México podrá traducir su potencial en resultados tangibles dentro del ecosistema digital.

En ese proceso, empresas como Kyndryl juegan un papel clave al acompañar a las organizaciones en la modernización de sus infraestructuras, la adopción de inteligencia artificial y el fortalecimiento de su ciberresiliencia.

Ayudamos a nuestros clientes a reducir su deuda tecnológica, a migrar a la nube de manera segura y a construir estrategias de datos que les permitan extraer valor real de su información”, resaltó.

Finalmente, Marcel hizo un llamado a las compañías del país a perderle miedo a la modernización y avanzar con decisiones estratégicas.

No significa invertir más dinero, sino invertir mejor el dinero en cosas concretas. Ayudamos a las compañías a analizar el retorno de inversión de los proyectos tecnológicos.

Y estamos 100% alineados con lo que queremos y con lo que vemos que ellos quieren: tener un país competitivo, con desarrollo de talento, bajo nivel de riesgo en ciberseguridad y mínima obsolescencia tecnológica”, concluyó.

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