La región de América Latina y el Caribe podría verse empujada a la recesión por una serie de factores, entre ellos la combinación del ataque de Rusia a Ucrania, el aumento en las tasas de interés de las economías avanzadas y las nuevas variantes de COVID-19 señaló el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quien destacó que México sería una de las economías más afectadas.

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“México es golpeado con más fuerza por el menor crecimiento en Estados Unidos, y Centroamérica y el Caribe también sufren debido a la combinación de ese shock y los precios más altos del petróleo”, señaló el organismo.

La guerra deprimirá el crecimiento mundial y hará subir los precios de las materias primas, lo que generaría un menor crecimiento en la región, expuso en el documento: “El informe macroeconómico de América Latina y el Caribe 2022”.

“En un escenario que combina los impactos de la guerra con medidas de política monetaria más fuertes de lo previsto en las economías avanzadas para contrarrestar la alta inflación, la región podría verse empujada a la recesión a pesar del aumento de los precios de las materias primas”, consideró el BID.

En su opinión, la región enfrenta retos considerables, entre ellos las nuevas variantes de coronavirus y los desafíos que presenta el conflicto armado en Ucrania.

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De la pandemia al conflicto armado

América Latina y el Caribe fue la región golpeada con más dureza en 2020, con una contracción del PIB de 7 por ciento, la más grande registrada desde las luchas por la independiente en el siglo XIX.

La pobreza y la desigualdad aumentaron significativamente, y borraron algunos de los logros obtenidos con dificultad en las décadas anteriores. Los déficits fiscales y los niveles de deuda aumentaron a medida que los países respondieron a los problemas sin precedentes con apoyo fiscal a las familias y las empresas”, expuso.

El BID señaló que, durante 2021, la fase de recuperación cobró fuerza. El PIB en la región remontó en 6.8 por ciento, al tiempo que los déficits fiscales disminuyeron de 7.5 por ciento en 2020 a 5.8 por ciento del PIB a medida que los países redujeron (pero no eliminaron) la expansión fiscal.

Sin embargo, la guerra ha aumentado la incertidumbre y tendrá impactos contrapuestos, porque si bien el aumento del precio de las materias primas será positivo para el crecimiento y los ingresos fiscales de los países exportadores, el menor crecimiento mundial, sobre todo en Europa y Estados Unidos, disminuirá las proyecciones de crecimiento en la región.

Las estimaciones del crecimiento antes de la guerra en la región eran de 2.4 por ciento para 2022.

FF