La relocalización de la industria global, el llamado nearshoring, representa una gran oportunidad de crecimiento para México; sin embargo, hasta ahora los resultados no son precisamente muy visibles.

“México se encuentra ante una gran oportunidad para atraer inversiones, debido a la fragmentación de las cadenas de suministro globales, lo que puede permitirle aprovechar las inversiones destinadas a satisfacer la demanda estadounidense, especialmente ante la capacidad productiva que está saliendo de China”, señaló Scotiabank.

Sin embargo, a pesar de esta oportunidad y de la ya observada gran caída de la participación de China en las importaciones de Estados Unidos (EU), la inversión en México parece estar perdiendo el rumbo, registrando niveles bajos que no se habían visto desde que China se incorporó a la Organización Mundial de Comercio (OMC), a principios de la década de 2000, expuso.

“Irónicamente, a principios de la década de 2000, la amenaza para México provenía de la entrada de China en la OMC, cuando se consideraba que su entrada erosionaba la competitividad manufacturera de México; esta vez, se considera que la oportunidad proviene del mismo lugar”, añadió.

¿Puede México aprovechar esta oportunidad? Hasta ahora, los datos de importación de EU no muestran un aumento de la participación de México en el total de importaciones, a pesar de la disminución de la participación china.

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Por otro lado, México no parece estar captando una parte creciente de los flujos globales de Inversión Extranjera Directa (IED), a pesar de su privilegiada posición geográfica y sus oportunidades de nearshoring. 

Una posible explicación es que las empresas se fijan en los factores de producción a la hora de decidir dónde instalar una planta (energía, mano de obra cualificada, costo de capital barato, seguridad, bajos costos fiscales, etc.), y el entorno empresarial de México se ha estancado en los últimos años (medido por el “Doing Business” del Banco Mundial)”, señaló Scotiabank.

No obstante, el grupo financiero señaló que estas cifras agregadas pueden ser engañosas en relación con una realidad compleja.

Algunos estados están en auge, mientras que otros están muy rezagados. En muchos sectores, los rendimientos se basan en números micro, no macro, y la realidad de la competitividad de México por regiones y sectores es muy matizada. 

Algunos estados del país: La Ciudad de México y el Estado de México como sedes corporativas, junto con el Bajío y el Norte del país captan la mayor parte de la IED. 

El Norte y el Bajío se benefician de su proximidad al mercado estadounidense, así como de una plataforma manufacturera que se ha beneficiado de la creación de clusters y, en algunos casos, incluso de asociaciones público-privadas que suministran mano de obra cualificada e infraestructura logística. 
FP