El anuncio de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el sentido de reducir su exportación de petróleo crudo paulatinamente hasta frenar totalmente las ventas externas en 2023, con el propósito de garantizar el abasto local de gasolinas y diésel, se perfila como un objetivo difícil de lograr ante la baja capacidad de refinación del país.
“México no cuenta con la capacidad de refinación de crudo para procesar toda la producción. Tan solo en los últimos cinco años, las seis refinerías mexicanas han operado por debajo de 50% de su capacidad, resultado de la baja inversión y el limitado mantenimiento de la infraestructura”, aseguró el banco Intercam, a través de un breve comentario elaborado por su unidad de Análisis Económico.
Este martes, el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, anunció que la empresa productiva del Estado va a disminuir la exportación de crudo en 435,000 barriles diarios, casi la mitad de lo que actualmente envía al exterior.
La reducción se mantendrá hasta lograr que en 2023 y 2024 el país ya no haga ventas externas del crudo y que 100% de la extracción de petróleo se utilice para el consumo interno, con el propósito de alcanzar el objetivo presidencial de lograr la autosuficiencia energética de México.
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Sin embargo, Intercam considera que “la medida levanta dudas”, no solo por el hecho de que las seis refinerías de Pemex operan por debajo de su capacidad instalada, sino también sobre la consecuencia que tendrá para los abultados pasivos de la empresa —por 113,000 millones de dólares (mdd)— el hecho no recibir divisas extranjeras por las ventas de crudo.
Si ya no obtiene los ingresos en dólares que generan las exportaciones de crudo se complicará para la compañía cumplir con sus compromisos de pago, principalmente en los mercados internacionales.
“El perfil crediticio de la petrolera podría deteriorarse y la necesidad de respaldo financiero del gobierno de México será mayor”, consideró Intercam.
El plan del gobierno federal consiste en reducir las importaciones de combustibles, procedentes principalmente de Estados Unidos, con la refinación nacional.
Para lograrlo, también se consideran, además de las seis refinerías existentes, la nueva planta que se construye en Dos Bocas, Tabasco, y la refinería Deer Park que ha comprado el gobierno federal en Texas, Estados Unidos, de las cuales se desconocen de momento su plan de trabajo y de negocios, así de cómo se integrarán al sistema de refinación del país.
GC





