El mercado laboral en México inició el año con señales de debilitamiento y mayor precarización, pese a que en la comparación anual la población ocupada mantiene un ligero crecimiento, advirtió el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
Con base en el reporte más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante enero la población ocupada total aumentó en 229 mil personas frente al mismo mes del año anterior. No obstante, en relación con diciembre se registró una disminución de 705 mil personas, lo que evidencia un arranque de año con pérdida de plazas.
En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) señaló que uno de los aspectos que genera preocupación es que el mayor incremento de la ocupación se concentra en los rangos salariales más bajos, lo que —aun con el aumento del salario mínimo— puede interpretarse como una señal de precarización, especialmente cuando el grupo de trabajadores con mayores percepciones muestra una reducción.
El Centro detalló que, solo en enero y respecto al mes previo, el número de ocupados con ingresos de hasta un salario mínimo aumentó en 4.8 millones de personas, mientras que el conjunto de quienes perciben más de un salario mínimo disminuyó en 4.1 millones de personas.
La precarización también se refleja en los indicadores estratégicos de ocupación y empleo del Inegi. La tasa de condiciones críticas de ocupación se ubicó en 38.3%, equivalente a 22.9 millones de personas que se encuentran “trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos”.
De acuerdo con el reporte, este universo aumentó en 1.9 millones de personas en enero.
El CEESP también indicó que, durante el primer mes del año, los ocupados con acceso a instituciones de salud disminuyeron en 447 mil personas. A su vez, quienes no cuentan con esta prestación también mostraron una reducción de 207 mil personas.
“No hay duda de que la debilidad del ritmo de crecimiento de la economía como resultado de una menor inversión inhibe la posibilidad de generar mayores puestos de trabajo, especialmente en la formalidad, propiciando que un mayor número de personas busquen una alternativa de empleo en la informalidad, aunque en este segmento parece que comienza a verse también cierta dificultad para encontrar un espacio laboral”, indicó.
El organismo del CCE subrayó que el informe del Inegi muestra que en enero la población ocupada en la formalidad se redujo en 454 mil personas, mientras que los trabajadores en la informalidad disminuyeron en 251 mil.
Por posición en la ocupación, los datos también reflejan dificultades entre los empleadores. Según los resultados del Instituto, en enero el número de empleadores disminuyó en 484 mil personas.
“Es evidente que el débil crecimiento de la economía, la menor inversión y los aumentos en los costos laborales deriven en el hecho de que los salarios que se pagan se concentran cada vez más en los rangos bajos, reflejando un menor aumento de la ocupación formal y uno mayor en la informal”, acentuó.
El Centro añadió que, pese a la necesidad de la población de acceder a mejores oportunidades laborales, llama la atención que la población no económicamente activa, en especial los no disponibles, aumentó en 1.2 millones de personas en enero.
“Algunas hipótesis indican que podría ser por los programas sociales, que pudieran estar desalentando la búsqueda de empleo. Habrá que esperar mayor evidencia para entender mejor el comportamiento del empleo en el país.
“Es importante insistir en la relevancia que tiene la inversión como generador de empleo. A mayor acervo de capital, es evidente la necesidad de mayor fuerza de trabajo más productiva. Los recursos públicos deberían concentrarse en inversión productiva que estimule la inversión privada para una mayor creación de empleos de calidad”, concluyó.
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