El mercado laboral mexicano mantuvo en octubre el ritmo de creación de plazas, aunque con una composición que vuelve a encender alertas. En el décimo mes del año, la población ocupada aumentó en 655 mil personas respecto a septiembre, para ubicarse en 60.9 millones, según cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El incremento luce positivo; sin embargo, la tendencia cambia al revisar la calidad del empleo generado. El avance se explicó por un fuerte aumento de 831,860 personas en la ocupación informal, mientras que la ocupación formal retrocedió en 176,349 plazas.

El movimiento provocó que la tasa de informalidad subiera por tercer mes consecutivo, al pasar de 54.88% a 55.66%, su nivel más alto desde julio de 2025, con un total de 33.8 millones de personas en esta condición.

En la comparación anual, el mercado laboral también muestra contrastes. La población ocupada creció en 1,029,915 personas frente a octubre de 2024, pero ese incremento provino de un aumento de 1,485,501 personas en la informalidad, mientras que el empleo formal cayó en 455,586 trabajadores. Este comportamiento confirma que la recuperación del empleo se ha sostenido principalmente en actividades fuera del marco regulado.

Las cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) proyectó también que la población desocupada disminuyó en 218 mil personas, para cerrar el mes con 1.63 millones de desempleados. Con ello, la Población Económicamente Activa (PEA) aumentó en 436 mil personas, alcanzando 62.5 millones. La tasa de desempleo nacional bajó de 2.73% a 2.60% en su serie desestacionalizada. En cifras originales, descendió de 2.98% a 2.61%, su menor nivel desde abril de 2025.

El ajuste en la PEA estuvo acompañado por una reducción en la Población No Económicamente Activa (PNEA), que cayó en 305 mil personas, hasta 41.8 millones. Dentro de este grupo, la población disponible —quienes no buscaron empleo, pero están dispuestos a trabajar— disminuyó en 264 mil personas, para situarse en 5.18 millones.

Banco BASE señaló que, si este segmento se incluyera en el cálculo del desempleo, la tasa extendida se ubicaría en 10.06%. También la población no disponible —quienes no buscan trabajo ni están disponibles— descendió ligeramente, con una baja de 41 mil personas, para quedar en 36.6 millones.

En paralelo, la tasa de subocupación —trabajadores que desean laborar más horas— avanzó de 7.28% a 7.53%, reflejando que una parte de los ocupados enfrenta limitaciones para alcanzar ingresos suficientes.

El comportamiento anual de los principales indicadores confirma una dinámica mixta. Al interior de la PEA, la población ocupada creció 1.83% anual, mientras que la desocupada aumentó 6.24%. En la PNEA, la población disponible registró una fuerte contracción anual de 10.53%, mientras que la no disponible avanzó 5.48%.

Por actividad económica, el sector primario mostró una caída anual de 1.53%, en contraste con el repunte de 2.46% en las actividades secundarias, que lograron romper una racha de ocho meses de retrocesos. Dentro del sector industrial, sobresale un crecimiento de 7.48% en la construcción y de 0.92% en la manufactura, mientras que la industria extractiva y de electricidad tuvo una contracción de 15.25%. En los servicios, la población ocupada avanzó 1.94% anual.

En cuanto a la condición de formalidad, el empleo formal retrocedió 1.66% anual, hilando cuatro meses consecutivos de caídas.

De no ser por el crecimiento marginal de 0.01% registrado en junio, la racha negativa sería de nueve meses. Este comportamiento sólo tiene antecedentes amplios en dos periodos asociados a recesiones: entre abril de 2020 y marzo de 2021, y entre diciembre de 2008 y julio de 2009.

En contraste, la ocupación informal creció 4.58% anual y acumula siete meses al alza. Así, en los últimos cuatro meses, todo el crecimiento del empleo proviene exclusivamente del sector informal.

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